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¿Es demasiado violenta la segunda temporada de ‘The Handmaid’s Tale’? - Fuera de Series
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¿Es demasiado violenta la segunda temporada de ‘The Handmaid’s Tale’?

Analizamos las razones por las que algunos críticos y espectadores han decidido abandonar la serie

(Fuente: HBO España)

Cuando la primera temporada de The Handmaid’s Tale acabó con la última escena que narra la protagonista del libro El cuento de la criada todos nos preguntamos, ¿y ahora qué?

A partir de ese momento, la idea de que la adaptación iría por libre se convirtió en información de dominio público y el relato que se construyó fue el de la preocupación por cómo iba a ser la serie sin la guía de la obra de Margaret Atwood. Las primeras reacciones después del estreno de la nueva temporada no se hicieron esperar. Sobre esta cuestión, Elvira Lindo dijo en su columna de El País que había decidido dejar de ver la serie porque se recrea en el sadismo contra las mujeres, porque no sabe cómo alargar la historia y habla de una “violencia grosera a la que recurre un director cuando no sabe provocar emociones en el espectador”.

En esta conversación publicada en The Verge en la que participan varios críticos respondiendo a la pregunta de si seguir la serie compensa la agonía de verla, Laura Hudson, editora de Vulture, dice que no necesita ver a mujeres siendo torturadas para entender que Gilead o la misoginia están mal, y vuelve a la idea de la adaptación: “si van a ir más allá de la obra original y crear nuevas historias es mejor que tengan algo que decir más allá de que las mujeres están padeciendo un martirio”.

Lisa Miller, crítica de The Cut, también ha decidido dejar de ver The Handmaid’s Tale después del inicio de la segunda temporada; afirma que la violencia contra las mujeres en los nuevos episodios es indulgente, física y visceral, “ha pasado de ser una serie de terror feminista a un entretenimiento misógino de lo más convencional”.

Son muchas las críticas que hablan de porno tortura o porno miseria; todas estas críticas se basan principalmente en la desconfianza por la ausencia del material original, y la narrativa alrededor de la segunda temporada de The Handmaid’s Tale es que ha recurrido y abusado de la violencia gráfica por el efectismo, pero:

¿Es realmente tan violenta esta segunda temporada?

El inicio de esta segunda entrega nos muestra que rebelarse en Gilead tiene consecuencias y que es difícil escapar de su infierno. Es, sin duda, una temporada oscura, pero su representación de la violencia no es diferente de lo que habíamos visto en la primera. Recordemos que en los tres primeros episodios de la serie vimos más de una vez la ceremonia de violación, una particicución, Janine fue mutilada, presenciamos un juicio con bozales, el uso de la horca como ejecución y supimos que Emily había sido víctima de una ablación.

En episodios siguientes estas representaciones no se vieron reducidas, entonces, ¿por qué ahora es un argumento para abandonar la serie que June se arranque el controlador de la oreja o que a Alma le quemen el brazo? ¿Es realmente esa violencia más incómoda que actos como la Ceremonia?

No pretendo con esto hacer un alegato en defensa de la violencia como recurso narrativo, pero entiendo su presencia dentro de este relato concreto. Aunque la serie, en anteriores ocasiones, haya decidido optar por la elipsis, eso nunca ha negado la existencia de la violencia física que sufren los personajes. Ahora, cuando ha decidido mostrarla, no lo hace con intención de estilizarla y, por los temas que trata, no puede permitirse obviarla siempre porque entonces tendríamos que criticarla justamente por lo contrario: por banalizar el sufrimiento de las víctimas.

(Fuente: HBO España)

Como espectadores estamos en todo nuestro derecho, faltaría más, de decidir libremente dejar de ver una obra de ficción, por la razón que sea. Ver The Handmaid’s Tale no es fácil, y no lo será; es una experiencia que produce desasosiego, incomodidad, tristeza, rabia y angustia, es comprensible que alguien decida no verla porque le afecta a nivel emocional. Dependiendo del caso, ciertas experiencias pueden afectar incluso en un terreno muy personal, pero que esa decisión no se vea afectada por el discurso que se ha generado en torno a serie.

Si vuestra sensibilidad os lo permite, tened paciencia y confianza en la historia que nos quieren contar. En la primera temporada, la serie ya se atrevió a ir más allá de lo que estaba escrito en las páginas del libro, y lo hizo increíblemente bien; aun así, nos han demostrado que quedaban cosas por explorar, como las Colonias. Si vuestras principales dudas recaen en que la adaptación navega sin brújula, recordad también que Margaret Atwood ha participado como asesora.

Lo más importante en todo este debate es que la violencia en The Handmaid’s Tale no es representada en pos de un espectáculo visual, sino para generar empatía y despertar consciencias. Lo importante es que el punto de vista es siempre el de las mujeres protagonistas de la historia y que todas lo son, para bien y para mal. Este no es el cuento de una Criada, es la historia de las mujeres de Gilead, de cómo llegaron allí y cómo conseguirán rebelarse. En esto se diferencia la serie del libro. Y lo supera.

Crítica: ‘The Handmaid’s Tale’ 2×06 — ‘First Blood’
Dinámicas de poder, estrategias y una revoluciónfueradeseries.com

Los episodios nuevos de ‘The Handmaid’s Tale’ se estrenan los jueves en HBO España.

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