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No, no es sano sentir atracción por Joe Goldberg en ‘YOU’

Las romantización del personaje por parte de algunos fans pone en duda el sentido crítico de los espectadores

Penn Badgley como Joe Goldberg en ‘You’. (Fuente: Netflix)

YOU se estrenó el pasado otoño en Lifetime, su canal original, pero no fue hasta su incorporación en el catálogo de Netflix cuando se popularizó, llamando la atención de los medios especializados y haciendo ruido por parte de los espectadores en redes sociales.

A partir de ese momento, la serie protagonizada por Penn Badgley (Gossip Girl) ha estado muy presente en la conversación digital, en la que se habla de su trama loca y adictiva, se dice que su protagonista es el sucesor 2.0 de Dexter Morgan y se teoriza sobre cierto personaje que aparece en la escena final. Pero si hay una cosa de la que se ha hablado en estas últimas semanas es de la irrefrenable atracción que sienten algunos espectadores por el personaje de Joe Goldberg.

“En parte, lo más divertido del libro, y ahora de la serie, es que te sorprenderás cuando te descubras queriendo que las cosas le salgan bien a un personaje que está haciendo cosas malas”.
-Sera Gamble en TV Guide.

Algunos espectadores se han encontrado en la situación de la que habla Sera Gamble, la showrunner de la serie, y se preguntan, con las manos en la cabeza, si la serie quiere que empaticemos con su sociópata protagonista: “¿qué me pasa, doctor?” La primera respuesta es, sí, toda ficción busca que su protagonista nos interese, para que podamos invertir emocionalmente en la historia: para que nos importe lo que le pase y queramos seguir leyendo páginas de su libro o viendo episodios de su serie.

Cuando el punto de vista de la narración es el del personaje protagonista, y éste está bien construido, esa conexión se establece casi de inmediato. Nos pasó con Tony Soprano, con Walter White, con Dexter Morgan y con Jackie Peyton. Pero eso no quiere decir que las series que protagonizan (o YOU) condonen sus actos. Estas ficciones nunca pretendieron engañarnos romantizando sus acciones, por el contrario, fueron explícitas con los hechos y las formas de pensar de sus protagonistas. Dejaron a nuestro cargo como espectadores negociar con la ambigüedad moral de los personajes y valorar sus actos.

En algunos casos parece más difícil que en otros. Con Tony Soprano, muchos espectadores llegaron a confesar que lo encontraban atractivo sexualmente, a pesar de quién era, culpando por ello a la erótica del poder. Estamos hablando de Tony Soprano, un mafioso, asesino, mentiroso compulsivo y brutalmente violento. Con Walter White en Breaking Bad, a los espectadores les costó aceptar que Heisenberg siempre había estado latente, y no fue hasta los últimos episodios cuando algunos lo aceptaron como el villano que realmente era.

(Fuente: Netflix)

Volviendo a YOU, su primera escena podría ser el punto de partida de decenas de comedias románticas que hemos visto en el cine. Y, con otro tono, quitando la voz en off de Joe y su faceta de asesino, esa historia nos la habrían vendido como un romance hace unas décadas. Y nos la habríamos creído, porque entonces no identificábamos las señales de advertencia: la cultura popular nos había enseñado que el amor romántico era sinónimo de posesión, de celos y de conductas obsesivas. Os sorprendería lo que podríais descubrir viendo con otros ojos las películas que considerábamos historias de amor, y escuchando con otros oídos las canciones que creíamos románticas.

En este sentido, elegir a Penn Badgley como el protagonista de YOU ha sido un acierto. Dejando a un lado lo gracioso que resulta pensar que Joe Goldberg podría ser una evolución de Dan Humphrey en Gossip Girl, es importante que el actor tenga cierto (mayor o menor, dependiendo de cada quién) atractivo físico, porque, como ya hizo The Fall con Jamie Dornan, nos hace cuestionarnos, y nos recuerda que los acosadores no son siempre la persona de aspecto repulsivo que ataca en un callejón oscuro.

Joe Goldberg puede ser culto, mono y parecer interesante, pero nuestro sentido crítico y, sobre todo, el común, nos deben recordar a cada paso (y la serie lo deja claro desde el primer episodio) que es un acosador, manipulador, un sociópata y un asesino. No es, de ninguna manera, una pareja a la que aspirar.

Está bien sentirse atraído por Penn Badgley; no lo está sentir atracción por su personaje en la serie, y tampoco desear que él y Beck acaben juntos. Es un testamento del loco mundo en el que vivimos que, a estas alturas, sea el actor quien tenga que usar sus redes sociales para decirle a la gente que romantizar a su personaje es un error, o que Netflix deba advertirle públicamente a la población del planeta que el #BirdBoxChallenge es una muestra de estupidez.

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