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‘The Deuce’ explora la economía del porno

La nueva serie de David Simon para HBO no tiene prisa en contar su historia

Maggie Gyllenhaal es Candy, una de las protagonistas de ‘The Deuce’. (Fuente: HBO España)

A David Simon siempre le ha interesado el aspecto económico subyacente en muchos de los temas que toca en sus series. Está encapsulado perfectamente en una frase que decían en la primera temporada de The Wire, cuando a sus policías de Baltimore les costaba encontrar pruebas concluyentes contra la banda de traficantes de Avon Barksdale: “si sigues a las drogas, encuentras drogadictos y traficantes, pero si empiezas a seguir el dinero, no sabes dónde cojones te va a llevar”.

Treme seguía el dinero que los especuladores estaban ganando con la reconstrucción de Nueva Orleans tras el huracán Katrina; Show me a hero, el que había detrás de las viviendas sociales en Yonkers (Nueva York), así que The Deuce no podía quedarse atrás en esa tendencia. Es una serie sobre el nacimiento de la industria del porno en el arruinado y degradado Nueva York de los años 70, y ese término, “industria”, es la clave de todo.

Show me the money, decían en Jerry Maguire, y eso es exactamente lo que hace la serie, que David Simon ha creado junto con el novelista George Pelecanos.

Nos vamos a la zona alrededor de Times Square y la calle 42, lo que hoy es el centro del “turisteo” más masivo en Nueva York (con su museo de Madame Tussaud’s, su tienda de M&M’s y sus autobuses turísticos) y en 1971 estaba tomado por las sex shops, los cines X, las prostitutas y el trapicheo de drogas. Allí conocemos a varias de esas prostitutas, a sus chulos (que se creen todos hombres de negocios) y, en paralelo, a Vinnie (James Franco), un tipo de clase trabajadora con dos empleos como camarero, uno en Manhattan y otro en Brooklyn, para poder sustentar a su familia. Y con un hermano gemelo, Frankie, adicto al juego y a las apuestas, y cuyas deudas ponen a Vinnie en el camino del mafioso Rudy Pipilo.

Los intentos de Vinnie por saldar las deudas de su hermano y, al mismo tiempo, por ganarse la vida van mostrando cruzándose con los intereses de los diferentes personajes que pueblan la serie. Sus socios en la mafia tienen los ojos puestos en la especulación inmobiliaria que puede hacerse en la zona, mientras siguen con sus bares y sus locales varios; los chulos buscan todo el rato a las chicas que más dinero puedan hacerles ganar (la escena inicial de la serie son dos de ellos mirando a las jóvenes recién llegadas a la estación de autobuses) y, entre las prostitutas, encontramos a Candy, alter ego de Eileen, que trabaja sin chulo y que empieza a estar cansada de que lo que gana en la calle nunca sea suficiente.

Eileen descubre un día el potencial que hay en las películas porno casi amateur que se venden bajo cuerda en la calle 42, y que se proyectan en sus cabinas. No le parece bien que a las chicas les paguen una vez por hacer esas películas, pero que los dueños de las cabinas recauden cada vez que un cliente las ve, y ahí reside todo el dilema sobre el que se construye la serie. Si tú eres una fuente de dinero para otras personas, ¿cómo puedes tú sacar tajada por tu lado? ¿Cómo puedes reclamar tu parte en un sector que te considera un objeto?

‘The Deuce’ se deja ver en el festival Split Screens de Nueva York
La serie de David Simon para HBO presentó su piloto, y hemos podido verlofueradeseries.com

The Deuce va construyendo su tesis poco a poco, y sobre unos personajes que rápidamente resultan tridimensionales e interesantes. Las conversaciones entre las prostitutas en la calle, por ejemplo, o los delirios de grandeza de C.C., un chulo que se cree con el mismo estilo que Walt Frazier, base de los Knicks en aquellos años, enseguida nos dejan ver cómo son y qué les mueve.

Y lo mismo ocurre con los policías que patrullan esas calles, y a los que les ordenan que no detengan el mercadeo de sexo. Los arrestos son meros trámites, y hay algunos agentes que no consiguen entender por qué se permite que ocurra todo eso delante de sus narices.

Vinnie, Abby y Darlene, algunos de los protagonistas de ‘The Deuce’. (Fuente: HBO España).

En los primeros tres capítulos de la serie (cuya primera temporada constará de ocho) queda claro por qué empezar a hacer películas porno resulta atractivo para muchos de estos personajes: pueden ganar más dinero, pueden abandonar unas calles que son peligrosas y pueden empezar a hacerse un nombre por sí mismos.

De momento, en el arranque de la serie, destaca el doble trabajo de James Franco como los hermanos Vinnie y Frankie (no resulta fácil distinguirlos, pero ése es en parte el truco), la interpretación de Maggie Gyllenhaal como Candy (sobre todo cuándo comienza a interesarse por cómo se hacen las películas) y Dominique Fishback como Darlene, la prostituta que empieza a desarrollar cierto interés por otras cosas, más allá de ganar dinero para su chulo.

Como es habitual en una serie de Simon, hasta la mitad de la primera temporada no comenzaremos a ver cómo encajan todas las piezas juntas y cómo se va contando la historia principal. Pero el arranque tiene el suficiente interés en la preparación del terreno para que sigas viendo episodios.

Notas al margen

  • James Franco y Maggie Gyllenhaal figuran como productores en The Deuce. El primero ha dirigido también dos episodios. Para Gyllenhaal, es su segunda incursión en televisión tras la miniserie The honorable woman.
  • David Simon recupera a unos cuantos actores que ya habían trabajado antes con él, como Lawrence Gilliard Jr., Gbenga Akinnagbe, Method Man o Chris Bauer (The Wire), Chris Coy (Treme) o Dominique Fishback y Natalie Paul (Show me a hero).
  • Times Square ya no se parece en nada a como lucía en los 70, así que el rodaje se trasladó a Washington Heights, al norte de Manhattan.
  • Simon y George Pelecanos han basado la serie en las historias que les contó un hombre que había trabajado para la mafia en el Nueva York de los 70. Y Pelecanos no es el único novelista de la sala de guionistas. También está Richard Price.
  • La sintonía de sus títulos de crédito es If there’s a hell below we’re all going to go, de Curtis Mayfield. Es una elección personal de Pelecanos.

Las notas de Fuera de Series:

En Fuera de Series puntuamos nuestros análisis en una triple escala de 1 a 5, inspirada en la que usa Little White Lies, en función de lo deseosos que estábamos de ver la serie (“Antes”), lo que nos ha parecido viéndola (“Durante”) y las ganas de ver más y de comentarla con más gente tras hacerlo (“Después”).

Para esta crítica se han visto tres episodios de la primera temporada de The Deuce.

Antes: 3,5

No voy a negar que yo soy fan de David Simon. ‘The Wire’ es una de mis series preferidas y ‘Treme’ ocupa un lugar especial también entre ellas, así que tenía curiosidad por ver cómo enfocaba una historia sobre el nacimiento del porno como industria multimillonaria.

Durante: 3,5

Para apreciar la primera temporada de ‘The Deuce’ hay que verla entera, y yo sólo he visto sus tres capítulos iniciales, pero ya en ellos se aprecia un cuidado por el detalle y un trabajo de construcción de personajes que te introduce enseguida en su mundo.

Después: 4

Candy, Darlene y el resto de prostitutas se gana rápidamente un puesto entre los personajes que merece la pena seguir de la serie. James Franco por partida doble resulta, sorprendentemente, divertido y en absoluto cargante, y la construcción del caldo de cultivo donde surgirá esa industria del porno está bien contada.

La primera temporada de ‘The Deuce’ está disponible los lunes en HBO España.

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