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Ver series puede salvarte la vida (también si eres mujer)

El síndrome de Yentl y otras cosas que aprendemos viendo la tele

Imagen del episodio ‘I need a break’ de la temporada 4 de ‘Crazy Ex-Girlfriend’. (Fuente: CW)

Si estáis siguiendo Crazy Ex-Girlfriend, y no habéis visto el episodio 12 de la temporada 4, puede que no queráis leer los dos próximos párrafos si no os gusta nada que huela a spoiler.

En I need a Break, Paula lo pasa fatal. Siente un calor tan intenso que cree estar viviendo dentro de un horno, está dolorida y exhausta. Asume que esa sensación de estar hundida en la miseria, y tener la apariencia de estarlo, es producto del estrés porque está desbordada por la vida, el trabajo y el estudio, y tiene cero segundos para detenerse a pensar en ello. La otra opción, como le señala una compañera de trabajo, puede ser la menopausia.

Ese diagnóstico encaja, así que intenta paliar la incomodidad de los síntomas con remedios caseros hasta que tenga tiempo de ir al ginecólogo. No tiene ninguna prisa, la menopausia no se va a ir, ni a curar. Cuando Paula por fin decide ir al médico y explica sus síntomas, calor, dolor por todas partes, cansancio y vómito, recibe un diagnóstico que la sorprende: está sufriendo un ataque al corazón.

El diagnóstico la sorprende a ella y a nosotras también. Y eso que en la temporada 14 de Anatomía de Grey me lo habían recordado en una trama de Bailey.

Miranda Bailey, en ‘Anatomía de Grey’. (Fuente: ABC)

Aprendemos muchas cosas viendo series, y lo que el cine y la televisión nos ha enseñado es que, cuando alguien está a punto de sufrir un infarto coronario, siente un fuerte dolor en el brazo izquierdo y el pecho, que hace que la persona en cuestión se encorve y se toque el corazón. La convención es clara y no hay confusión posible, todos sabemos que, en el siguiente plano, ese personaje estará en el hospital, o en su funeral.

La convención es clara si el paciente es un varón. Los síntomas de los infartos en la población femenina pueden ser esos, pero también otros, que son muy variados y que dificultan el diagnóstico inmediato: falta de aire, sudor frío, dolor de estómago, náuseas o mareo. Síntomas que muchas veces son asociados por la paciente (o el médico) con el estrés, o con una simple indigestión, y esa idea de que somos super mujeres y tenemos, por haber sufrido la menstruación y/o partos, mayor tolerancia al dolor, hace que retrasemos el momento de ir al médico. Y pasan cosas.

Gracias a las series y al cine conocemos los síntomas del infarto en los varones, porque la mayoría de las historias estaban escritas por ellos. Pero esta no es una queja al viento de la industria del entretenimiento; la raíz del problema es que el estándar de la medicina, hasta hace pocas décadas, fue exclusivamente masculino.

Una imagen de ‘Yentl’.

En 1991, la doctora Bernardine Healy denominó a esa invisibilidad médica de las mujeres en el estudio de las enfermedades cardíacas como Síndrome de Yentl, en referencia a la película de Barbra Streisand en la que su personaje se hacía pasar por un varón para poder estudiar el Talmud. Lo explica muy bien la cardióloga Noel Bailey Merz en su charla en TEDxWomen: “Cuando las mujeres sufren de una enfermedad con un patrón masculino, es decir, se ven como Barbra en la película, es cuando reciben tratamiento”.

No es casual que Anatomía de Grey y Crazy Ex-Girlfriend, ambas series escritas por mujeres, sean las que se hayan interesado por visibilizar un asunto como este para hacer un servicio público. Si las historias se cuentan desde una única perspectiva, siempre habrá un síndrome de Yentl para todas esas experiencias que no tienen voz en la ficción porque, tristemente, lo que no se ve, no existe.

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