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’30 Rock’ es tu próximo maratón de comedia

La serie de Tina Fey llega a Amazon Prime Video y es una de las favoritas de la crítica de la última década

(Fuente: NBC)

El año 2006 vio el estreno en Estados Unidos de dos series que se centraban en las bambalinas de un programa semanal de sketches de humor a lo Saturday Night Live. La que era esperada con mayor expectación era Studio 60, el regreso de Aaron Sorkin a televisión con un drama que pretendía establecer todo tipo de paralelismos y comentarios políticos a través de los gags que escribían sus dos brillantes guionistas principales. La que terminó arrasando en premios y sobreviviendo siete temporadas fue 30 Rock, cuyo escenario era un programa desastroso en el que trabajaba gente que de brillante tenía poco.

Las mentes brillantes estaban detrás de las cámaras. Su creadora era Tina Fey, primera mujer en ser guionista jefe de Saturday Night Live e integrante de, tal vez, el reparto femenino más relevante de ese programa (que contaba a principios de los 2000 con la propia Fey, Amy Poehler, Maya Rudolph, Rachel Dratch y Kristen Wiig, entre otras). Fey había destacado por la manera en la que diseccionaba los arquetipos asociados a la mujer (el falso anuncio Mom Jeans es de lo más destacado) y por cómo trenzaba comentarios sobre la actualidad en su humor, y terminó explotándolo todo en 30 Rock.

Con la entrada en el catálogo de Amazon Prime Video de las siete temporadas de la sitcom, es un momento inmejorable para que muchos espectadores descubran una serie que en España se emitió mal, en las madrugadas de laSexta, mientras Emmys y Globos de Oro la colmaban de galardones.

Como decimos, 30 Rock se ambienta en TGS, un programa de sketches del que nunca vemos ni un gag y que todo el mundo deja bien claro que es terrible. Su creadora es Liz Lemon, un trasunto de la propia Fey que tiene una vida personal casi inexistente, adora el queso y la pizza y tiene que mantener contenta a la estrella del programa, Jenna Maroney (Jane Krakowski), el mayor cliché de lo que puede ser una diva con un sentido de la realidad completamente alterado.

Lemon se ve obligada a introducir cambios en su show cuando aparece en escena Jack Donaghy (Alec Baldwin), un nuevo ejecutivo de NBC que proviene de la división de microondas de General Electric (propietaria en 2006 de la cadena) y que cree que TGS tendría más éxito si su estrella fuera Tracy Jordan (Tracy Morgan), un cómico afroamericano totalmente pasado de rosca.

Explicado así, parece que 30 Rock tiene una trama más o menos seria, o algo que se le parezca. Nada más lejos de la realidad. Lo intenta durante los primeros tres o cuatro capítulos, hasta que se da cuenta de que lo que de verdad quiere es meter la mayor cantidad de chistes por minuto (algunos tienen hasta tres significados diferentes dependiendo de cómo los diga el actor), satirizar la manera en la que funciona la televisión en abierto en Estados Unidos, reírse de las convenciones sociales que tanto agobian a Liz Lemon, aprovechar el talento como cantante de Jane Krakowski para darle las canciones más ridículas posibles… Y hasta dar la sensación de que podía predecir el futuro.

Hizo un chiste sobre las acusaciones de abusos sexuales y violación que pesaban sobre Bill Cosby siete años antes de que se iniciara el proceso judicial contra él y, en un tono más ligero, hasta se adelantó al reciente anuncio de que la película Mystic Pizza va a tener una adaptación musical en Broadway (la canción principal de la versión de la serie decía “la vida es una pizza con todos los ingredientes”). Y sus parodias de reality shows y series con conceptos totalmente locos no estaban tan lejos de algunos de los estrenos que hemos visto últimamente en las networks. MILF Island está seguro sobre la mesa de algún ejecutivo.

30 Rock atravesó sus baches y tuvo algunas ideas realmente extravagantes, pero también atrajo un impresionante nivel de artistas invitados (desde Condoleeza Rice, ex secretaria de Estado con George W. Bush, a Julianne Moore, Edie Falco, Matt Damon y muchos otros) y nunca se tomó demasiado en serio ni la industria televisiva ni la política, aunque se notaba que sus responsables amaban profundamente la televisión.

Ese amor por la pequeña pantalla, y que se vayan construyendo unos personajes que oscilan entre lo entrañable (en contadas ocasiones), lo hilarante, lo loco y lo excéntrico es lo que mejor ha aguantado desde su estreno en 2006. Las referencias a eventos de la actualidad de entonces pueden haberse quedado atrasadas, pero las canciones humorísticas de Jenna, la relación entre Jack y Liz y la parodia de los clichés de la infancia pobre de Tracy (que al mismo tiempo la trataban con cierta empatía) se mantienen.

Tina Fey y Jane Krakowski, como Liz Lemon y Jenna Maroney. (Fuente: NBC)

Lo que más puede llamar la atención ahora de la serie es la velocidad a la que van sus gags y esa capacidad para sacar punta a todas las partes más absurdas del negocio televisivo. Llegó a tener dos capítulos en directo y Liz fue utilizada por diversas publicaciones femeninas para nombrar un tipo de mujer profesional que, francamente, ella no tenía ningún interés en representar. Sobre todo porque Lemon podía ser hipócrita y mezquina, y ni su amor por Star Wars y el queso podía redimirla.

Seis años después de su final, 30 Rock sigue siendo un clásico contemporáneo de la comedia televisiva. Especialmente, de un tipo de comedia más interesada en la sucesión de chistes que en sostener una trama coherente. Y, además, Fey abrió de algún modo el camino para que las cadenas apostaran por más creadoras cómicas que tenían la oportunidad de protagonizar también sus propias series, como Amy Schumer o Ilana Glazer y Abbi Jacobson (Broad City).

’30 Rock’ está disponible completa en Amazon Prime Video.

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