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Crítica: ‘Star Trek: Discovery’, 2×12 — ‘Por el valle de las sombras’

Pike tiene una visión perturbadora y Burnham descubre hasta dónde llega el poder de Control

(Fuente: CBS All Access)

Los fans más veteranos de la saga de Star Trek conocen bien el futuro del capitán Pike. Cuando la serie original retomó la historia de su primer piloto, él estaba confinado en una silla de ruedas en Talos IV. Lo que faltaba era que la versión de Star Trek: Discovery lo descubriera también, y para eso tenemos la excusa de ir a buscar un cristal temporal en el monasterio klingon de Boreth. Es una trama puramente mecánica, de “necesitamos esta pieza en el tablero para luego poder hacer esto”, pero se busca la manera de darle algo de peso obligando al pobre Pike a ver que acabará como la versión de la serie de Davros.

También trae de vuelta a la canciller klingon L’Rell, pero su historia con Tyler nunca ha sido de lo más interesante. Hay un poco más de emoción en los intentos de la comandante Reno de reconciliar al doctor Culber y a Stamets, aunque sólo sea por esos vistazos a la vida cotidiana de la tripulación lejos del puente de mando. Pero donde está el meollo de este Por el valle de las sombras es la misión de Spock y Burnham en la nave “perdida” de la Sección 31.

La trama más emocional es la de Pike, por supuesto. Elegir el deber y el bien mayor por encima de su futuro personal es algo que lo define no sólo a él, sino a todos los miembros de la Flota Estelar, pero lo va a dejar tocado. La historia de los dos hermanastros avanza más en hasta dónde va a llegar Control por conseguir sus objetivos.

(Fuente: CBS All Access)

Siendo una IA que ha decidido que va a convertirse en la forma de vida inteligente más pura de la galaxia (porque va a ser la única), la respuesta es hasta donde haga falta. Star Trek: Discovery se convierte aquí en una pequeña cápsula de terror espacial, de estas películas en las que una tripulación investiga qué pasó con aquella nave que desapareció misteriosamente, y se encuentra con algo que estaba mejor que siguiera oculto.

Que Control haya adquirido la capacidad de reconstruir y poseer el cuerpo de cualquiera que toquen sus nanorrobots añade tensión a una trama que, en realidad, sigue sin tener el suficiente peso. Para estar en peligro toda la vida consciente, no se aprecia la misma sensación de riesgo y de urgencia que sí tenía la trama del Imperio Terrano. Quizás, trabajar con conceptos como el destino, y la duda de si el futuro está escrito o se puede alterar, reste emoción.

Sin embargo, la expedición de Spock y Burnham sí tiene algo de esa tensión, aunque está muy claro que, cuando encuentran al ex compañero de Michael en la Shenzhou, va a ser otro “pellejudo” de Control. Les sirve para darse cuenta de que cualquiera puede ser un agente de la IA. Se construye, de paso, la sensación de que el enemigo que tienen enfrente es prácticamente invencible.

(Fuente: CBS All Access)

Burnham es la variable que Control no puede predecir, probablemente por esa dualidad de ser una humana educada en Vulcano. Y tal vez esas otras “anomalías” en Discovery, como Culber, tengan también la clave para derrotar a la IA. Pero antes, la serie va a utilizar un gran clásico de las películas de Star Trek: la autodestrucción de la nave. Es una medida que sólo se decide en situaciones desesperadas (la tripulación de Kirk se vio en muchas de esas) y que parece que va a traer a la Enterprise a tiempo para el final de temporada.

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Los nuevos episodios de ‘Star Trek: Discovery’ están disponibles los viernes en Netflix España.

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