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La larga espera entre temporadas convertirá a las series en secuelas de blockbuster - Fuera de Series
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La larga espera entre temporadas convertirá a las series en secuelas de blockbuster

Las series son cada vez más grandes y cada vez tenemos que esperar más para ver las nuevas temporadas

¿Lucirán bigote los chavales de ‘Stranger Things’ cuando promocionen la tercera temporada? (Fuente: Netflix)

Este lunes se cumplía un año desde la emisión del último episodio de la séptima temporada de Juego de Tronos y aún queda mucho para que veamos las nuevas entregas. La última temporada de la serie, sin fecha concreta de estreno, está prevista para la primera mitad de 2019, según dijo el directivo de HBO Casey Bloys. Una larga espera debido a su costosa producción y a los tiempos necesarios para dar forma a una serie de primer nivel en cuanto a guion y realización. El caso de Juego de Tronos es particular, desde luego, pero cada vez es más habitual que los espectadores tengan que esperar lo indecible hasta ver lo próximo de sus series favoritas, algo que puede ser muy perjudicial para algunas producciones, pero inevitable para otras.

Entre las series que no veremos regresar hasta 2019 encontramos títulos como Stranger Things, The Punisher, True Detective, Fleabag, Big Little Lies, Peaky Blinders, Veep o Ricky Morty. Todas ellas exitosas y esperadísimas. Westworld se hará de rogar hasta 2020 y sobre Sherlock no está nada claro si algún día volverá. Atrás queda el sistema de emisión hegemónico de las networks norteamericanas de septiembre a mayo con el que solo teníamos que esperar a que pasara el verano para reencontrarnos con nuestras series favoritas. Incluso esas cadenas en abierto empiezan a tener tiempos más flexibles, con series de temporadas cortas y con otras que se mandan a limbos sospechosos como Prison Break o Expediente X, que no están ni muertas, ni vivas, ni todo lo contrario.

Qué larga se está haciendo la espera, Jon. (Fuente: HBO España)

En este sentido, las producciones televisivas empiezan a parecerse más a las cinematográficas: el calendario se ha liberado y los estrenos pueden llegar en cualquier momento, especialmente en las plataformas de streaming que no tienen una parrilla que llenar ni slots publicitarios que vender a los anunciantes. Pero la pregunta desde el punto de vista del espectador es si estamos dispuestos a esperar año y medio para volver a ver una serie… o si seremos capaces de recordarnos dónde nos quedamos.

Como en todo, cada caso es un mundo. En mi opinión, hay tres tipos de series que sí pueden permitirse estos interminables hiatos: las series que no requieren recordar demasiado de la trama, las antologías de temporadas o episodios independientes o las ficciones de trama muy serializada pero que tienen una base de fans extremadamente fiel. En este último caso tenemos a Juego de Tronos, cuyo poder de convocatoria permanecerá intacto pase el tiempo que pase, aunque cuanto más esperemos más difícil será recordar detalles de la trama. Por eso, Benioff y Weiss suelen ser muy astutos lanzando recordatorios entre líneas. No tengo tan claro, sin embargo, que mi cerebro vaya a ser capaz de ver, entender y analizar la tercera temporada de una serie tan exigente como Westworld en 2020 sin volver a ver las anteriores. ¿Está el espectador medio dispuesto a tener que ver 20 horas de contenido anterior para refrescar la memoria? Lo dudo.

¿Tercera temporada de ‘Stranger Things’ o ‘Stranger Things 3’?

El caso de Stranger Things es distinto. Su tercera temporada se ha retrasado hasta el verano del próximo año, esto es, si se estrena en junio habrá pasado un año y ocho meses entre las temporadas 2 y 3. Pero su trama es tan simple que no requiere un esfuerzo extra recordar de qué iba: hay un pueblo en el que pasan cosas raras, Winona y el sherif tienen tensión sexual no resuelta (ni siquiera es vital saber que se llama Joyce), los adolescentes la suya, los niños (que ya no lo serán tanto) también tienen sus amoríos, hay un monstruo acechando y Eleven tiene poderes. ¿Necesitamos saber más para ver los episodios nuevos? No. La serie abrirá un nuevo misterio y nos llevará a través de una nueva aventura que se cerrará al final de la tercera temporada. En este sentido, le doy la razón a los hermanos Duffer (aunque me fastidie, porque las series no son cine por mucho que ellos quieran) en que cada temporada funciona como una secuela de una saga blockbuster, motivo por el que ellos siempre se refieren a “Stranger things 3” en vez de “tercera temporada de Stranger Things”.

Es la misma serie, pero es una serie nueva

Tras ‘Feud: Bette and Joan’, no se sabe cuál será la siguiente historia de la franquicia de Ryan Murphy. La temporada sobre Carlos y Lady Di ha quedado descartada. (Fuente: FX)

Las antologías lo tienen aún más fácil. True Detective volverá en 2019 (protagonizada por Mahershala Ali y Stephen Dorff) tras haber cerrado su segunda temporada en 2015. Pero será una nueva historia, casi una nueva serie en la que lo único importante es que se mantenga “la esencia”. Esa esencia de las franquicias antológicas puede estar en el tono, el género, una idea que sobrevuela, la estética o incluso en una localización, pero nunca en la trama en la que, como mucho, podremos encontrar pequeños guiños o referencias al pasado que no serán vitales. Fargo también volverá tras una larga pausa con su cuarta temporada y las antologías de Ryan Murphy Feud y American Crime Story están en stand-by hasta que encuentren las próximas historias que quieren contar. Tengo la teoría de que estas dos son una especie de Caballo de Troya de Murphy: antes de pasarse a Netflix, cimentó en FX dos marcas que le permiten hacer miniseries nuevas de casi cualquier tema, siempre que las hile con las temáticas de rivalidad o crimen, y que no interfiera con su nuevo contrato de exclusividad. Y es que, en muchas ocasiones, las antologías son eso: miniseries independientes agrupadas bajo un mismo sello.

Universos compartidos

Caso diferente es el de las series de Marvel en Netflix, que también nos hacen esperar mucho. Como todas comparten un mismo universo, la compañía publica una nueva temporada cada, aproximadamente, tres meses. Y con cinco series individuales -más la serie crosover The Defenders que no parece que vaya a continuar- no hay sitio para todos cada año. En septiembre le tocará el turno a la segunda temporada de Iron Fist y en diciembre a la tercera de Daredevil, que pese a ser la más exitosa de todas ha tenido que esperar desde marzo de 2016 para continuar su historia. Así, lo nuevo de Jessica Jones y The Punisher queda emplazado para el año siguiente. Netflix se asegura así tener cada poco tiempo material nuevo de Marvel con series cuyos caminos se cruzan y crea un calendario a largo plazo al estilo del Universo Cinematográfico Marvel, a diferencia de DC Cómics y el Arrowverso de The CW cuyas series conviven en el tiempo.

Queramos o no, vienen para quedarse…

El universo de Tolkien dará pie a la serie más ambiciosa de Amazon. (Fuente: New Line Cinema)

La ambición de la producción, los complicadas agendas de los protagonistas (caso de Sherlock) o los problemas detrás de las cámaras (como ha tenido American Gods) son algunos de los factores que retrasan las nuevas temporadas de las series y, a pesar de las críticas de muchos espectadores que no quieren esperar tanto, parece que la tendencia va a seguir, especialmente impulsada por el ansia de cadenas y plataformas por encontrar la siguiente Juego de Tronos. La serie de El señor de los anillos de Amazon, el drama fantástico Demimonde de J.J. Abrams para HBO, la continuación de Watchmen en esta misma cadena, la versión de Netflix de El cristal oscuro o el proyecto de Apple anunciado recientemente de adaptar Foundation son algunos ejemplos de colosales propuestas que vendrán próximamente y que, sin duda, necesitarán muchos, muchos meses de preparación para ofrecernos nuevas dosis.

Y es por esto que las series, o buena parte de ellas, irán acostumbrándonos a recibirlas como las grandes franquicias cinematográficas: cada temporada nueva llegará como un gran evento tras una larga espera, tendrá cierta continuidad con lo visto anteriormente pero, para que no nos perdamos por el camino, la historia deberá ser clara y la horizontalidad de la trama se limitará a cada bloque de capítulos, abriendo y cerrando su propio arco narrativo. Cada temporada será una secuela de diez (o más) episodios.

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