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La tele se entrega a las miniseries basadas en hechos reales

Los Emmy de este año han confirmado la tendencia con la victoria de ‘Chernobyl’

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‘The Hot Zone’, sobre los primeros casos de ébola en EE.UU. (Fuente: National Geographic)

Si echamos un vistazo a las ganadoras del Emmy a mejor miniserie en la última década, destaca la gran cantidad de producciones basadas en hechos reales que se alzaron con el premio: The Pacific, sobre el frente del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, lo hizo en 2010; las tv movies Game Change (sobre el ascenso de Sarah Palin en el partido republicano) y Behind the candelabra (sobre los últimos años del pianista y cantante Liberace), recibieron premio en 2012 y 2013; las dos temporadas de American Crime Story (sobre el juicio contra O.J. Simpson y el asesinato de Gianni Versace), en 2016 y 2018 y Chernobyl, en 2019.

Sólo Downton Abbey (2011), Fargo (2014), Olive Kitteridge (2015) y Big Little Lies (2016) escapaban de esa moda de recurrir a hechos históricos importantes, o a historias reales con mucha miga detrás, para construir estas series limitadas. Siempre ha sido una tendencia importante dentro de este tipo de producciones (ésa y la adaptación de libros), pero en los últimos años parece ser aún más notable que los reboots de viejos éxitos o las traslaciones de películas a series.

Mañana, por ejemplo, National Geographic estrena en España The Hot Zone, una miniserie que, basándose en un libro de Richard Preston, cuenta cómo aparecieron en Estados Unidos los primeros casos de ébola, en 1989. Se estrenó en su país original en el mes de mayo, poco después de que los espectadores quedaran impactados con la reconstrucción de Chernobyl del accidente nuclear en aquella planta ucraniana, en 1986, y pertenece a la rama de miniseries que se fija en un hecho histórico concreto.

Una imagen de ‘Chernobyl’. (Fuente: HBO España)

En esa misma línea está Así nos ven, que añade el componente de denuncia por la injusticia a la que fueron sometidos los cinco chavales de color acusados en 1989 de la brutal violación de una joven blanca en Central Park. Tanto ésta como la ficción de HBO trazan paralelismos entre lo ocurrido hace 30 años y la actualidad, tanto en la desigualdad fomentada dentro del sistema judicial como en los riesgos de promover mentiras como versiones oficiales para favorecer a quienes están en el poder.

La distancia que da el tiempo permite esas lecturas, pero no deja de ser curioso que, a partir de las miniseries que contaban un crimen real, se haya extendido la tendencia hasta a figuras de Hollywood muy conocidas, como Fosse/Verdon o Feud y su relación tempestuosa entre Bette Davies y Joan Crawford. Incluso A very English scandal podría entrar en esta subcategoría.

Las de los crímenes, no obstante, continúan siendo las más populares. Parece que hemos superado aquella pequeña moda de centrarse en criminales y en investigaciones policiales muy mediáticas en los 90 que vivimos hace un par de años, con cosas como Waco, y se ha pasado a centrarse en hechos más concretos y, quizás, menos conocidos. La huida de la cárcel de Fuga en Dannemora es un buen ejemplo, como lo es también The Act. Se convierten en estudios de personajes, en exploraciones de por qué determinadas personas pueden actuar de cierta manera en una situación concreta.

Merritt Wever y Toni Collette, en ‘Creedme’. (Fuente: Netflix)

La última en llegar a esta ola ha sido Creedme, la serie limitada de Netflix que se centra en el tratamiento que hace la sociedad de las agresiones sexuales a través de una joven de la que nadie cree que haya sido violada y dos policías que le siguen la pista a un violador en serie tres años más tarde. Representa también otra tendencia de estos últimos meses, la de las series que cuesta ver, en la que entra otra miniserie basada en hechos reales y ambientada, esta vez, en Israel, Our boys.

Estas dos últimas nos dan una pista de uno de los propósitos que cumplen estas ficciones; al centrarse en asuntos reales y explorarlos hasta sus últimas consecuencias, pueden fomentar conversaciones que ayuden a cambiar puntos de vista o a sanar heridas. Por supuesto, la realidad tiene historias que, muchas veces, piden a gritos ser contadas en la pantalla, pero sus propósitos van un poco más allá.

Top — Las miniseries que no debes perderte (ep. 34)
Una lista de miniseries actuales y también de otras producciones que ya tienen algunos años y no nos cansamos de verfueradeseries.com

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