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‘Paraíso’, ‘Stranger things’ y el elefante en la sala (virtual)

(Fuente: Movistar+)

Desde que Movistar+ lanzó la primera nota de prensa de Paraíso y su poster promocional, hace ya casi dos años, las comparaciones con Stranger Things fueron instantáneas. Y también quedó claro que por muy evidente que fuese que había cierta inspiración-copia-referencia-llámalo-equis respecto a la exitosa serie de Netflix preferían hacer como si no. Vamos a mirar para otro lado y silbar, a ver si así la gente no se da cuenta. Ahora, que la serie se ha presentado en rueda de prensa y se ha puesto fecha a su estreno, la estrategia no ha cambiado. Y da vergüenza ajena.

Durante el evento de presentación a los medios, fueron varios los compañeros que lanzaron la muy pertinente pregunta: qué tenían que decir sobre las comparaciones entre su serie y la de los hermanos Duffer. ¿La respuesta? No la hubo, ya que el formato virtual de preguntas por escrito da a las cadenas la conveniente opción de elegir esta sí o esta no (si eso está bien es otro melón por abrir). El elefante en la sala (virtual) era enorme, pero trataron de evitar que barritase. Sin embargo, esto más que esquivar una bala fue la constatación de que les ruboriza el asunto. Aquello de quien calla, otorga.

En lugar de hablar del hit de Netflix, Fernando Gónzalez Molina, cocreador y director de Paraíso, mencionó como referentes «El cine de Spielberg, de Joe Dante, de John Hughes, de Zemeckis» que, claro, forman parte del batiburrillo referencial que utilizaron los Duffer para lo suyo. Y sí, ambos pueden beber de las mismas fuentes, pero obviar que otros fueron los primeros en mezclar y agitar todo eso para hacer un producto nuevo que apelase a la nostalgia empieza a ser una decisión que me produce cierto bochorno. A fin de cuentas, tampoco hay nada de malo en reconocer que de aquel éxito surgió la idea de hacer algo en esa línea, traerlo a España y mezclarlo con elementos de aquí (principalmente Alcàsser, pero ese puente ya lo cruzaremos cuando se estrene la serie). No es raro que así surja una chispa y que luego los derroteros creativos finalmente te lleven a otros lugares.

Cuando Antena 3 estrenó Matadero, se dio uno de los pocos casos en los que se reconocía un referente obvio. Y lo digo como un ejemplo en positivo: Daniel Martín y Sonia Martínez (guionista y responsable de cadena respectivamente) explicaban que la serie surgía de un «a que no hay huevos de hacer un Fargo a la española». Había muchísimo del ADN de la ficción de Noah Hawley en esta propuesta, pero también conseguía encontrar su identidad propia. Que fuese mejor o peor producto no dependió de aceptar su origen, pero sí le daba honestidad en su discurso de presentación.

Pero, como digo, lo de Matadero es prácticamente la excepción de la regla, pues entre los guionistas españoles (y también entre los departamentos de comunicación) sigue existiendo cierto complejo respecto a lo de fuera, que bien se podrían ya quitar de encima, o el miedo de ser señalados como impostores. Recuerdo el caso de aquel guionista y productor —no diré el nombre, que luego se me enfada— que aseguraba que no había tenido oportunidad de ver esa serie británica tan famosa y que tanto se parecía a su serie. Como él, muchos. De verdad, que ser permeable a los trabajos artísticos de otros no algo malo en absoluto.

Y es absurdo porque llegará un momento en que Paraíso saldrá y la gente la verá. Y barritaremos todos.

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