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‘White Lines’ es una explosión de emociones para Marta Milans

La actriz nos cuenta qué esperar de la serie, su segundo trabajo con Alex Pina tras ‘El embarcadero’

Marta Milans, a la derecha, en ‘White Lines’. (Fuente: Nick Wall/Netflix)

La escena nocturna, de las fiestas y la música electrónica de Ibiza ha fascinado siempre a los británicos, sobre todo. El mito de la isla que nunca duerme se afianzó en los 90 con las megadiscotecas y los veranos en los que turistas como los cinco jóvenes que dan arranque a White Lines iban a Ibiza, a veces, a perseguir sus sueños de dedicarse exactamente a eso, a la música electrónica, a convertirse en los DJs más importantes del mundo.

Uno de ellos acabará metido también en una trama de drogas que, quizás, tenga algo que ver con su desaparición, que queda sin resolver durante veinte años. Hasta que aparece su cadáver y su hermana va a la isla a intentar averiguar quién lo mató. La investigación en el presente (más el descubrimiento de la mujer de la Ibiza que atrapó a su hermano) y los últimos días de vida del DJ se entremezclan en la narración, toda una marca de la casa de Alex Pina, su creador, que refinó esa manera de contar sobre todo en El embarcadero.

Esa fue la primera serie en la que Pina trabajó con la actriz Marta Milans, que en White Lines interpreta a una de las integrantes de una familia que, tal vez, esté relacionada de algún modo con la muerte del DJ. Milans, que lleva ya bastante tiempo afincada en Estados Unidos, describe la serie de esta manera: “En cuanto a percepción de la piel, de olores, de colores, de sensación de velocidad, de mezcla de sentimientos, de gente, es todo como una explosión”. La utilización de la luz y el entorno puede recordar a El embarcadero, por ejemplo, con la adrenalina de La casa de papel, pero también parece que esta serie va a ser su propia entidad.

Y que va a sorprender. Incluso con las dificultades técnicas que atraviesa la conversación por teléfono con Fuera de Series, se aprecia el entusiasmo de la actriz con este thriller y, especialmente, por trabajar otra vez con Alex Pina, que escribió el papel para ella. “Es como si se hubiese metido dentro de mi mente y hubiese confeccionado el personaje para mí, tal cual”, explica, añadiendo además que ella conoce bien Ibiza porque creció allí desde pequeña. El guionista le propuso la serie al terminar El embarcadero, cuando Milans se encontraba en plena promoción de la película ¡Shazam!, y ella sabía que no podría negarse solo al escuchar cómo le contaba la historia.

Pedro Casablanc y Marta Milans. (Fuente: Netflix)

“Cuando habla de su creación, de los personajes que desarrolla, es de las cosas más inspiradoras para mí porque tiene unos ojos azules transparentes, brillantes, que se iluminan y se emociona al hablar de este personaje y este arco”, explica: “Entonces, quieres formar parte de ese universo como sea porque es tal la dedicación y tal la pasión por lo que hace, que te inspira a estar con él en todo”. Milans destaca también la diferente experiencia, con respecto a otros guionistas con los que ha trabajado, que es leer los libretos de sus episodios: ““Lees cómo él escribe, y escribe como edita en su mente (…). Lees sus historias como si estuvieras en la película”.

Ese enfoque visual y sensorial se traslada al thriller veloz de White Lines, pero la serie está también atravesada por una idea de familia que va desde los amigos de Manchester del DJ, hasta la que interpretan Pedro Casablanc, Juan Diego Botto y la propia Milans, a la que todo lo que ocurre no los separa, sino que los va unir más: “Esto es al revés. Empieza como una familia desmoronada y quiero recuperarla, quiero reconstruirla, quiero que lo que ha roto los vínculos familiares, las circunstancias que veréis en la serie, haga que que se quieran juntar”.

El concepto de encontrar una familia que te apoye le es familiar a Milans porque, en la década larga que lleva viviendo en Estados Unidos, le ha ayudado a superar momentos complicados. La actriz se fue a estudiar a Nueva York, donde empezó a trabajar después en la compañía del Teatro Repertorio Español, y experimentó después algo muy habitual con los actores que se mudan de esa ciudad a Los Ángeles, que es la dificultad para adaptarse inicialmente a una urbe en la que les cuesta salir de los círculos que sólo hablan de la industria.

Milans y Verónica Sánchez, en ‘El embarcadero’. (Fuente: Movistar+)

“Con el paso de los años me he hecho un grupo de amigos que es como mi tribu, y es cuestión de encontrar la tribu de gente con la que conectas. Pero es de las ciudades en las que peor lo he pasado en mi vida, y fíjate que yo soy optimista, siempre tengo algo por lo que estar alegre, me recojo a mí misma del barro si hace falta, no tengo ningún problema en convencerme de que todo va a estar bien”, señala Marta Milans: “Pero las veces que he estado a punto de tirar la toalla, en la mayor soledad, siempre ha sido en Los Ángeles, siempre. Es una ciudad que es curioso que se llame Los Ángeles porque es lo más desangelado que yo he experimentado”.

Además de White Lines, a la actriz la veremos este año aún en otra serie española, El Ministerio del Tiempo. De hecho, cuando visitamos su rodaje, coincidió que Milans estaba grabando sus secuencias, pero no quiere contarnos demasiado sobre su participación. Llegó a la ficción por Jorge Dorado, que ha dirigido tanto episodios de la serie de TVE como de El embarcadero, y lo único que nos adelanta es que estemos atentos a su personaje.

‘White Lines’ está disponible en Netflix.

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