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Bob Pop y los límites de la autoficción en ‘Maricón perdido’: «No sé exactamente cómo sucedió, pero sí sé que es verdad»

(Fuente: TNT)

La autoficción es uno de los géneros predilectos en la televisión más autoral, pues parte de eso que parece tan sincero que es la verdad de uno mismo. Pero el relato propio, como el histórico, suele necesitar de pequeñas trampas para construir una narración más fascinante u ordenada. Y no solo eso, también se enfrenta a la debilidad de los propios recuerdos que, como explica Bob Pop sobre el proceso creativo de Maricón perdido, tiene sus peculiaridades: «Yo no sé dónde está el límite entre realidad y ficción en mi cabeza. No es que esté malito, pero hay muchas que yo elaboro, que yo proyecto o imagino y que luego asumo. Mi memoria es así».

Sin embargo, que la memoria propia tenga fallos no quiere decir que no sea fiable. «No sé exactamente cómo sucedió lo que yo cuento, pero sí sé que es verdad», nos aclara Roberto Enríquez, nombre real del autor de la ficción de TNT, «Por eso, toda la serie es verdad. Yo lo sentí así y lo viví así». Queda claro, pues, que no importa tanto ir al detalle de qué pasó tal y como vemos en la pantalla sino los momentos clave, los sentimientos y los sucesos que conforman una biografía y componen a la persona. «Probablemente no pasara así, pero es que muchas veces la vida edita muy mal las cosas», comenta con humor, «Lo que te permite ser guionista es que puedes reeditarlas y colocarlas en su orden. Todo lo que está, habla de mí de verdad y si ves la serie, sabes quién soy yo. Para mí eso es lo más importante».

Guionista en solitario, pero con ayuda

Como recuerda el propio Enríquez, él ya ha contado su vida en televisión o en novela, pero aquí se enfrentaba a un nuevo formato y lenguaje. Es por ello que inicialmente iba a coescribir la serie junto a tres guionistas, un plan que finalmente cambió: pasó a ser guionista único, pero con el apoyo de Berto Romero y Enric Pardo, quienes ya trabajaron juntos en Mira lo que has hecho: «Lo mejor que han hecho Enric y Berto ayudándome con el guion ha sido demostrarme que era capaz de hacerlo y que lo que hacía no solo estaba bien sino que no se parecía a nada», y añade que «Ellos me daban sus notas, yo hacía caso o no hacía caso y seguía».

«Yo nunca había escrito un guion de ficción», elabora Bob Pop sobre cómo ha sido el proceso de escritura de Maricón perdido, «Tuve la enorme suerte de tener a Enric Pardo como script doctor, que me daba la tranquilidad de poder hacer lo que quisiera. Una cosa muy buena de ser novato es que te atreves con todo. No hay un modelo, no tengo en mi cabeza un libro de guion que te diga qué hay que hacer. Yo quería contar mi historia y trasladar a imágenes lo que tenía en mi cabeza. Eso me ha dado mucha libertad por no tener formación, ni expectativa, ni plantilla».

La importancia de la escritura en la serie

Sobre esos límites entre verdad y elaboración, un ejemplo claro es el personaje de la madre, que Bob Pop cuenta que se ha trasladado lo castrante que era a través de una propuesta interpretativa de Candela Peña que jamás había conocido a la real. Lo que importa no es el detalle, sino algo más amplio. Del mismo modo, de la figura del padre (un Carlos Bardem al que jamás vemos el rostro como una forma de «destruir el patriarcado» del autor) se extrae la influencia negativa del verdadero, mientras que el abuelo (Miguel Rellán en ficción) representa el primer aliado.

Es precisamente la figura del abuelo quien comparte con el protagonista, ese Roberto ficticio, su pasión por la literatura. Los libros sirven como hilo transversal de toda la historia: «La serie está plagada de referencias literarias y habla mucho del proceso de escritura porque lo que cuenta es cómo alguien se encuentra escribiéndose», asegura Bob Pop, «Muchas veces, cuando tengo que ordenar mis pensamientos, me siento a escribirlos». De El diario de Dorian Grey a Capote, ningún título está colocado en las estanterías de Maricón perdido por casualidad.

Aún así, una cosa es que el acto de escribir sirva al protagonista para encontrar su sitio y otra muy diferente es que Bob Pop identifique la creación de Maricón perdido como una catarsis; ni ejercicio de resilencia, ni ajuste de cuentas con su pasado, deja claro. Tampoco terapia: «Yo no hago terapia escribiendo. La terapia solo se puede hacer cuando uno paga. Si no existe el elemento del dinero, la terapia no funciona. Ahí soy super freudiano», dice con sorna. «Cuando escribo lo que hago es elegir un asunto que controlo, que soy yo mismo, y con el que puedo jugar sin enfadarme y con muchas posibilidades. Me uso como materia prima, pero no cierro heridas. La escritura está, justamente, para que sepamos dejar la herida abierta siempre».

‘Maricón perdido’ emite este viernes sus tres últimos episodios (del 4 al 6) y está disponible en el servicio bajo demanda de TNT en todas las plataformas de televisión de pago.

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