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Entrevistas

Los grandes retos de ‘El inocente’: una costilla rota, pole dance y viaje al pasado

Hablamos con los intérpretes de la ficción de Netflix sobre las dificultades a las que se han enfrentado en este proyecto

(Fuente: Netflix)

El inocente ha llegado a Netflix y ha arrasado en la conversación seriéfila, colocándose en su primer fin de semana en el primer puesto de los títulos más populares de la plataforma. Adaptada y dirigida por Oriol Paulo (Contratiempo), este thriller se plantea como un puzle de muchas piezas con un gran reparto coral en el que todos los personajes son importantes. A lo largo de la serie, Paulo lleva al límite a cada uno de ellos lo que ha supuesto un gran reto físico y emocional para sus intérpretes porque «son personajes heridos y que tienen una evolución y un arco muy potentes», explica Juana Acosta, Emma en la ficción.

Uno de esos personajes en torno a los que giran la mayoría de las tramas es Mateo Vidal, interpretado por Mario Casas, quien asegura que «lo más difícil ha sido volver a cuando era joven», ya que en los flashbacks le vemos rondando los 20 años. «Volver a ese Mario ha sido lo más complicado porque tienes que regresar a esa inocencia, a esa frescura que poco a poco, por hacernos más mayores, se va perdiendo. Es lo más complejo pero también lo más atractivo», nos cuenta el actor de No matarás. En otra parte de esta laberíntica historia se encuentra el personaje de Miki Esparbé, Aníbal Ledesma, un proxeneta que se meterá en todos los chanchullos que pueda para ganar mucho más dinero del que consigue con la trata de personas. «Lo más difícil ha sido ahondar en la oscuridad, en ese terreno tan oscuro y buscar puntos de referencia y lugares donde agarrarme», comenta Esparbé, «Fue algo muy turbio porque es un tipo que la violencia forma parte de su vida desde pequeño».

Junto a este personaje conocemos a Emma y Kimmy Dale, interpretadas por Juana Acosta y Martina Gusmán, dos mujeres que vivirán un auténtico infierno al ser engañadas para trabajar en el club de Aníbal. Para las intérpretes ponerse en la piel de ellas ha supuesto un gran esfuerzo, tanto por todo el peso dramático que tienen como por la preparación a la que se sometieron. «Como actriz ha sido un reto enorme, sobre todo a nivel físico porque fueron meses de preparación intensa para esos bailes de pole dance», comenta Acosta, «Como anécdota puedo contar que el día de mi gran número me rompí la costilla después de haber estado dos meses ensayando, pero aun sabiendo que me la iba a romper lo habría hecho».

En El inocente cada protagonista trata de salir como puede de su propio infierno y Kimmy no es ajena a ello. Gusmán asegura que su personaje tiene un «arco dramático inmenso» y era tal el sufrimiento que atravesaba en cada jornada de rodaje que cuando llegaba a maquillaje para prepararse uno de los chistes era «¿qué le pasa hoy a Kimmy?». La intérprete comenta que para ella la mayor dificultad a la que se ha enfrentado es a «toda la cuestión física, del pole dance y de la construcción estética del personaje, porque es absolutamente diferente a todos los que venía haciendo hasta ahora». Su compañera Acosta quiso concluir diciendo que «todos ellos son bastante oscuros y El inocente explora esa oscuridad que tenemos todos los seres humanos sin importar su tipo social».

‘El inocente’ está disponible en Netflix.

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