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5 curiosidades de ‘El juego del calamar’, el fenómeno mundial de Netflix

Son muchos los detalles que rodean este proyecto, desde su idea hasta su resultado final

(Fuente: Netflix)

Hace unos días era impensable que una serie coreana titulada El juego del calamar pudiera convertirse en una de las más vistas de Netflix. Sin embargo, así ha sido y es que la llegada de la ficción a su catálogo está rompiendo todos los esquemas de la plataforma y está apunto de superar el récord de audiencia que consiguió Los Bridgerton con 82 millones de hogares que la vieron. Si eres de los que se ha pegado un buen maratón y sigue obsesionado con sus personajes y juegos de supervivencia, te traemos algunas curiosidades que rodean este proyecto.

1. Una serie guardada en el cajón desde 2008

Hwang Dong-hyuk, creador y director de esta ficción, desarrolló el primer borrador de este proyecto allá por 2008. «Fue después de mi primera película debut y era una época en la que frecuentaba tiendas de cómics», comenta, «Pensé en crear una historia similar al estilo cómic, pero ambientada en Corea». A pesar de tener muy clara la premisa y el desarrollo, también sabía que el concepto era muy violento y adelantado para la época en la que se encontraba y que, además, era poco comercial. De esta forma, le costó conseguir inversión y el casting fue difícil. «Me metí en él durante aproximadamente un año, pero tuve que ponerlo en pausa», explica.

Tras pasar por muchas productoras que no terminaban de ver el enfoque de la serie, Netflix se hizo cargo del proyecto. Fue en la plataforma del gigante rojo donde Dong-hyuk se sintió realmente cómodo y con total libertad creativa para trabajar en el concepto que siempre había tenido en mente. «No había límite en lo gráficas que pudieran ser las escenas», comenta acerca del tono de violencia que mantiene El juego del calamar, aunque afirma que trató de buscar credibilidad y realismo en ellas.

2. La historia detrás del nombre

En un principio, este proyecto iba a llamarse Round Six, Ronda seis en español, como referencia al número de juegos que tienen que pasar los participantes para hacerse con el premio. Sin embargo, finalmente pasó a ser El juego del calamar, el nombre del popular juego infantil de los años 70 en Corea. Además, el creador decidió que quería que el proyecto se titulara finalmente así para que quedara clara la idea de que «esta es una historia sobre personas que solían jugar a este juego cuando eran niños y volvieron a jugarlo cuando eran adultos», comenta, «Sentí que podría ser el juego infantil más simbólico que representaría el tipo de sociedad en la que vivimos hoy».

3. El número de teléfono para entrar al juego existe

(Fuente: Netflix)

Uno de los elementos significativos de El juego del calamar es la tarjeta que reciben los participantes. Con un círculo, triángulo y cuadrado en la parte delantera, la tarjeta contiene un número de teléfono por detrás, al que tenían que llamar para aceptar entrar en el juego. Lo curioso es que realmente este número existe y la persona real que lo tiene no para de recibir todo tipo de llamadas.

El equipo detrás de El juego del calamar colocó, de forma nada intencional, un número de teléfono cualquiera en esa tarjeta con tan mala suerte de que existe en la realidad. Según The Korea Times pertenece a un hombre coreano de unos 40 años que, desde el momento en que se estrenó la serie el pasado 17 de septiembre, comenzó a recibir llamadas. Conforme han ido pasando los días han ido incrementándose hasta el punto de recibir unas 4.000 llamadas diarias, tanto de día como de noche. En lugar de optar por cambiarse el número, este ciudadano quiere mantenerlo, ya que es el que usa para su propio negocio. Aunque Netflix parece estar en negociaciones con él para solucionar el problema, Huh Kyung-young, un político del Partido Nacional Revolucionario, le ha ofrecido comprarle el número por más de 72.000€.

4. La simbología detrás de las máscaras

Aunque lo que más nos llame la atención de los organizadores sea esos monos rojos que tanto nos recuerdan a los de La casa de papel, lo cierto es que también hay otro elemento característico: las formas dibujadas en las máscaras. Mientras que el círculo representa a los trabajadores, el triángulo es para los que van armados y el cuadrado son los que mandan. El creador obtuvo esta idea de las colonias de hormigas en las que «cada una tiene solamente un propósito dentro de la colonia», explica. Y así es también en El juego del calamar, nadie hace nada que no entre dentro de las funciones que determina su máscara.

(Fuente: Netflix)

5. La parte más realística de la ficción

Para el creador era especialmente importante que todo lo que pasara en la serie pareciera real, ya no solo para los espectadores, sino también para los actores. Al querer utilizar la menor cantidad de CGI posible para que «los intérpretes estuvieran inmersos en los juegos», lo que hizo fue construir los espacios de los juegos a escala real. Además, quería aportarles un tono luminoso, ya que en la mayoría de juegos de supervivencia «el espacio suele ser oscuro y que transmite mal humor. Yo quería algo diferente, quería traer de vuelta la nostalgia desde los colores hasta los objetos que se colocan en su lugar».

Por esta decisión de querer trabajar con elementos reales, el primer juego de supervivencia que vemos en El juego del calamar fue especialmente difícil de rodar. Tuvieron que contar con un gran número de figurantes para poder completar los 456 participantes y, aunque consiguió lograr el realismo que buscaba, fue complicado grabarlo, ya que había que poner atención a cada movimiento de cada participante.

‘El juego del calamar’ está disponible en Netflix.

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