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A ‘La Materia Oscura’ le sienta mucho mejor ser una serie que una película

La adaptación de HBO y BBC de las historias de Philip Pullman tiene más espacio para la aventura que ‘La brújula dorada’

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Tres horas hemos tardado en verle el pelaje a Iorek. (Fuente: HBO)

Normalmente hay años luz de distancia entre una serie y una película basadas en un mismo material original. No porque una sea infinitamente mejor que la otra, sino porque habitan universos tan lejanos en cuanto a producción, distribución y recepción que, como las burbujas de Hubble, lo más probable es que nunca lleguen a tocarse. Dicho esto, a La Materia Oscura le está luciendo mucho más dividirse en episodios que venir en un único paquete de dos horas.

La serie, una coproducción de HBO y BBC (que aquí puede verse en HBO España), adapta el imaginario creado por el escritor Philip Pullman en su serie de novelas La materia oscura. De esta trilogía literaria, la primera entrega, Luces del Norte, se llevó al cine en 2007 bajo el título de La brújula dorada (nombre con el que se había distribuido la novela en Estados Unidos). Esa parece que será, aunque seguro que con vistas a más temporadas, la extensión que cubra también la primera tanda de episodios de la serie. Mucho tendrían que acelerar para llegar más allá del primer libro, porque van más bien despacito. Y eso es maravilloso.

Para entender por qué a La Materia Oscura le sienta tan bien ser una serie no hace falta siquiera atender al último episodio estrenado en el momento de escribir estas líneas, el quinto, sino que basta con el de la semana pasada. En su cuarto capítulo, la serie británico-yanqui regaló a sus espectadores, por fin, una de las apariciones que los conocedores de la trama llevaban largo tiempo esperando. Y lo de largo tiempo no es un decir: para poder ver en pantalla a Iorek, el oso acorazado, hubo que esperar más de tres horas. La película de Chris Weitz, sin embargo, mostraba al achuchable guerrero a los 48 minutos.

Lo bueno se hace esperar

No es cuestión de vilipendiar la película; nada más lejos de la realidad. Es cierto que rebajaron en ella la crítica a la Iglesia que Pullman había inoculado en sus novelas (no olvidemos que el escritor dijo que Adán y Eva, como la raíz cuadrada de -1, no existen), pero la cinta era un divertimento liviano y con grandes intérpretes. Contra lo que no puede luchar, empero, es la profundidad que permite una plataforma televisiva frente al medio cinematográfico. Si hay más espacio, puedes demorar lo bueno; y, si hay demora, hay expectación.

Es sabido que el género de fantasía (al menos, cuando se afronta desde la óptica del viaje épico) tiende al vampirismo. No por nada las películas de El señor de los anillos se arrogaban tres horas cada una: había mucho mundo que mostrar, criaturas oníricas que presentar y una verdadera odisea que cubrir. Que La Materia Oscura se haga larga por momentos no es, de ninguna manera, un defecto. Las auténticas singladuras, por dilatadas, tienen altibajos; en ellas hay muy pocos momentos de batalla extática y muchas noches apacibles a la luz de la luna.

James McAvoy sustituye a Daniel Craig como Lord Asriel. (Fuente: HBO)

Si HBO y BBC quieren que nos creamos que su ilíada es realmente determinante para el destino del mundo en el que se ambienta, entonces necesitamos ver todas esas formas de vida que están en juego. Disfrutar de los últimos momentos de paz antes de la tormenta es lo que de verdad nos permite calibrar la magnitud de la aventura. Queremos conocer las chiquilladas de Lyra en Jordan, el modus vivendi de los Gypsios y a los viejos compañeros de aventuras de Iorek. Solo dedicando el tiempo necesario a todo eso podemos llegar a sentir, de manera orgánica y real, la contundencia de toda esa normalidad al quebrarse.

El debate queda fuera de toda esa pamema entre las series y el cine. La Materia Oscura es, con solo media temporada emitida, algo muy diferente a su homóloga de la gran pantalla, y no cabe duda de que lo será aún más cuando se estrene el último de los episodios. La serie está haciendo algo que La brújula dorada, aunque hubiese querido, no podría haber hecho nunca. Es un axioma con muy pocas excepciones: no se puede colar una película de ocho horas en un Cinesa. Una serie se escribe y se afronta de otra manera; y, lejos de agravios estériles, lo único que podemos hacer los seriéfilos es regocijarnos por ello.

‘La Materia Oscura’ puede verse en HBO España, con un nuevo episodio cada lunes.

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