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De ‘Jóvenes altezas’ a ‘Élite’: qué tipo de alumno sería cada serie adolescente

(Fuente: Disney+/Netflix)

Hormonas revolucionadas y preguntarte quién eres. Intentar encajar a toda cosa y a la vez querer destacar, ser único y original. Conocerte a ti mismo y no gustarte mucho a ratos. En un aula de instituto uno puede encontrarse de todo y lo mismo ocurre con las series de televisión centradas en ese tema: la transición a ese mundo “adulto” (que, creednos, está sobrevalorado).

Las series se acercan al universo adolescente de tres formas distintas: la primera, la que comenzó con los Compañeros de los 90 y la Física o Química de los 2000, con chavales que viven de fiesta en fiesta, pero cuyos problemas son reales (aunque exagerados); por otro lado, la de la escuela de Sensación de vivir con adolescentes cargaditos de drama que tienen dieciséis años en cada pierna; y, por último, una que cobra cada vez más fuerza, esa que mira con ternura, y a veces hasta con nostalgia, todas esas pequeñas odiseas de la adolescencia. Entre todas, forman una peculiar clase en ese instituto que es la pantalla de televisión. Y como en toda aula, cada alumno es un mundo.

El rey de la fiesta: ‘Élite’ (Netflix)

(Fuente: Netflix)

Élite sería ese estudiante que, como Chenoa, cuando sus compañeros van, ya está de vuelta. En la cuarta temporada ya teníamos orgías en los baños, porque lo del uno a uno se le quedaba pequeño. Más preocupado por el estilo que por la sustancia, es sexy y lo sabe. Parece siempre mucho mayor que el resto de sus compañeros (a veces hasta lo es, por aquello de las repeticiones), aunque no deja de ser un adolescente y a veces se pasa de frenada. Es el rey del drama de la clase y de su casa.

El que no es lo que parece: ‘Jóvenes Altezas’ (Netflix)

(Fuente Netflix)

El chaval privilegiado que crees que te va a salir como Élite. Te sorprende en cuanto le das una oportunidad, claro. Es justo la serie que te recuerda que los ricos a veces también lloran con razón. A veces le falta un minutito en el microondas, pero lo compensa todo con su ternura y sus buenas intenciones. A final de curso será de tus alumnos favoritos (aunque clames a quien quiera oírte que no tienes ninguno).

El que ve demasiados true crimes: ‘Riverdale’ (Movistar+)

(Fuente: Movistar+)

Si Riverdale fuera un adolescente se hubiera visto todos los capítulos de Mentes criminales y Prodigal Son y hablaría de la matanza de Rosewood en el recreo. Además, tendría un grupo de amigos muy definido con el que jugar a Grifos y Gárgolas en su tiempo libre. No tiene más amigos porque le gusta sentirse especial siendo el rarito, no porque no pueda. Entre otras cosas porque es de The CW, por lo que, por supuesto es guapo en plan misterioso, que eso vende mucho a estas edades. A la chita callando tiene una vida sexual tan activa como Élite, solo que prefiere que se le conozca porque sabe frases sueltas de Virgina Wolf (aunque no tenga ni idea de que acaba de recitar).

El que pasa desapercibido, pero cae bien: ‘Con amor, Víctor’ (Disney+ Star)

(Fuente: Disney+)

Con amor Víctor es el típico alumno que todo el mundo necesita un segundo para ponerle cara: profesores y estudiantes. Llega a punto de suspender cuatro o cinco, pero aprueba todas por su actitud, que es maravillosa. Nunca será el más popular de la clase, pero a sus compañeros les cae bien porque siempre es un sitio seguro al que acudir. Un caso claro de consejos vendo, pero para mí no tengo. Eso sí, confía a muerte en su red de seguridad: sus amigos. Siempre tendrá un café preparado y saldrás de hablar con él con la sensación de que todo está un poco mejor en el mundo.

El que tiene preocupado al Departamento de orientación: ‘Euphoria’ (HBO)

(Fuente HBO España)

En todas las reuniones de claustro se habla del estudiante-Euphoria. El resto de sus compañeros lo miran con admiración porque es un tiktoker de éxito, se hace la raya del ojo como nadie y desparrama tanto como Élite. Solo que, en vez de salir por puro aburrimiento de privilegiado, la serie de HBO lo hace para superar su confusión. El departamento de orientación ha intentado intervenir en varias ocasiones, pero no hay recursos y la familia no puede estar más desestructurada. Es un alumno supernova, no puedes dejar de mirarlo fascinado, aunque sepas que va a acabar en llamas.

El que se tomó muy a pecho la clase sobre sexo seguro: ‘Sex Education’ (Netflix)

(Fuente: Netflix)

Lleva condones en la cartera, sabe recitar de memoria todos los tipos de ETS y dice a quien quiera oírle que cada uno vive la sexualidad como quiere. No se come un colín, eso también. Y le pone muy nervioso porque la teoría se la sabe, pero… bueno, en la realidad nada se parece a los dibujos asépticos del libro de biología. «¿Por qué nunca nos cuentan lo importante?», se pregunta una y otra vez. Los padres son voluntarios en todas las actividades del AMPA y la semana pasada su madre apareció vestida de condón en el centro escolar para concienciar sobre el sexo seguro. Fue la comidilla del instituto, claro. Eso sí, es de esos alumnos que dan esperanza y la sensación de que no todo está perdido.

La comprometida: ‘Skam España’ (Movistar+)

(Fuente: Movistar+)

La revolución será feminista, transversal y para todos, o no será. Y punto. La estudiante Skam España, está profundamente concienciada y no hay manifestación en la que no haga acto de presencia. Las camisetas con mensajes reivindicativos son un indispensable de su armario. Es de barrio y lo sabe. Intenta hacerlo todo bien, integrando a todos y sin caer en conductas problemáticas. No se da cuenta de que es imposible y acaba metiendo la pata. Los profesores la adoran ya que siempre es mejor pasarse de frenada y por preocuparse demasiado que por no hacerlo en absoluto. Es un absoluto encanto y una «cuquez». Tiene miles de amigos de intercambio, pero con el que mejor se lleva es con el de Noruega.

El empollón “majo”: ‘Yo nunca’ (Netflix)

(Fuente: Netflix)

Sus notas son impresionantes pero, por otro, lado la inteligencia emocional brilla por su ausencia. Irónica, sarcástica y socarrona notas a la legua que está enfadada con el mundo, pero que no tiene mal fondo en absoluto. Es solo que la vida se lo ha puesto complicado. Si la serie de Netflix fuera una persona tendría al claustro encantado, porque sus padres y su cultura le han inculcado que la excelencia académica es vital para hacer algo en tu vida. También lo tendría muy preocupado, porque más allá de eso no da pie con bola. Eso sí, siempre hay una anécdota hilarante que protagoniza. En la vida real sería carne de bullying, afortunadamente en el streaming su futuro es mucho más prometedor.

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