Fuera de Series Fuera de Series

Artículos

Déjate de teorías locas: esto es lo que mueve ‘La casa de papel’ realmente

La tercera temporada ha incidido en un concepto que es clave para entender hacia dónde va la serie

AD

Berlín, Palermo y El Profesor, entre la maquinación y el corazón. (Fuente: Netflix)

Leía el otro día una teoría sobre La casa de papel que decía que Tokio era la narradora porque, al final, todos los atracadores acabarán muertos salvo ella, que estará en la cárcel y narrará desde allí lo sucedido. Podría tener sentido si no supiésemos que la serie se creó para tener una única temporada (las dos primeras partes) y que ese final no estuvo contemplado, aunque podrían hacerlo así ahora.

Esa no es más que una muestra de que la ficción, al convertirse en un gran boom, ha entrado en el terreno de las especulaciones y los fanfics. La otra gran teoría que da vueltas por las red es la que dice que Tatiana (la novia de Berlín interpretada por Diana Gómez) es en realidad la versión joven de la inspectora Alicia Sierra (Najwa Nimri), algo más plausible, pero quizás rebuscado. Porque para entender lo que mueve La casa de papel no hay que buscar ningún giro extraño, sino que esta tercera temporada ha sido bastante clara en qué la sustenta.

Y la palabra clave es el amor. El amor es lo que les impulsa a volver a la acción, para rescatar a su amigo o expareja Río, y el amor es lo que les hace a todos vulnerables con el paso de los episodios. Los sentimientos de Río por Tokio son lo que le ponen el peligro, arriesgándose a usar el teléfono, y luego van cayendo los demás: Denver siendo sobreprotector con Estocolmo, Helsinki sintiendo algo por Palermo o Nairobi poniéndose a tiro en la ventana por ver a su hijo. Y, por supuesto, Sergio enamorado de Raquel.

“No puedes arriesgar todo el plan por una mujer. Es la primera norma. El golpe no puede verse intoxicado por una relación sentimental nunca. No es tan difícil de entender”, le dice El Profesor a su hermano Berlín en el sexto capítulo de esta temporada 3, después de que este le presente a Tatiana y reconozca que le ha contado todos sus planes. Volvemos así sobre un concepto introducido en la primera temporada, esa regla, nada de relaciones personales, que por supuesto todos quebrantaron. Y ahí entra la dicotomía entre teoría y práctica: el plan del Profesor (creado junto a Berlín y Palermo) es perfecto sobre papel, pero cuando las emociones se entrometen puede irse al traste.

Que los atracadores tuviesen sus líos amorosos se podía más o menos sobrellevar, pero que sea ahora El Profesor, supuestamente voz de la razón, quién se va a dejar llevar por las bajas pasiones al creer que han matado a Lisboa, nos lleva a un nuevo nivel del juego. Ya no le mueve la ambición, la arrogancia o querer ser más inteligente que nadie, ahora será la sed de venganza lo que motive al Profesor para ganarle la partida al Estado. Y tener al cerebro de la operación enajenado puede ser muy peligroso.

Frente al concepto del amor y la unión de los personajes, La casa de papel introduce en su tercera temporada, no por nada, el ya famoso Bum, Bum, Chao de Palermo. A nadie se le escapa que este personaje viene a llenar el hueco de Berlín y también es quien representa en esta nueva etapa tanto el cinismo respecto al amor como la mentalidad más cerebral. La pregunta es si Palermo será tan duro como parece o si en algún momento de la cuarta temporada terminará también sucumbiendo a los sentimientos y arriesgando todo por salvar a sus compañeros o por alguno en concreto con el que desarrolle un lazo especial. Sabemos que estuvo enamorado de Berlín en el pasado, ¿pero ahora?

La advertencia de que las emociones pueden hacer fracasar el plan es un concepto que la serie subraya e insiste. El amor es el talón de Aquiles de los dalís y les aboca a la tragedia. Tal vez no sea posible salvarse todos los unos a los otros e intentarlo les ponga en posiciones imposibles. Quizás acaben mal por no aceptar que una baja en el equipo es un daño asumible. Y puede que sí, que Tatiana sea Alicia y que haya ahí tela que cortar, o puede que solo sea una psicópata que sepa qué teclas tocar para hacerles vulnerables. Y luego no hay que olvidar a los rehenes, entre quienes también pueden surgir vínculos que creen héroes o villanos en los nuevos capítulos. El amor, parece, es la clave que les destina a la fatalidad. ¿O será el amor la salvación?

¡Suscríbete a la newsletter de Fuera de Series!

Date de alta gratis y recibe cada día el mejor contenido sobre series en tu correo electrónico

Subir