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‘El Vecino’ es el superhéroe cañí que todos querían adaptar a serie

La serie de Netflix se presentó el en el Festival Internacional de Cine de Gijón

Quim Gutiérrez, como el superhéroe Guardián. (Fuente: Netflix)

Para los amantes del cómic español que se dedican al cine, El Vecino era casi su gran ballena blanca, la historieta que todos los directores de la generación de Nacho Vigalondo aficionados al cómic querían convertir en película. Así lo aseguró el propio cineasta en la rueda de presentación de la serie en el Festival de Internacional de Gijón, que inauguraron sus dos primeros episodios, pero fueron Carlos de Pando y Sara Antuña quienes se hicieron con los derechos para la productora Zeta y transformaron El vecino en una comedia para Netflix.

Una comedia que todos sus responsables describen como una mezcla entre la épica de los superhéroes y el costumbrismo y lo cañí de las vidas de cuatro jóvenes en un barrio periférico de Madrid. Santiago García y Pepo Pérez, los creadores del material original, habían hecho exactamente eso en las páginas del cómic, y esa esencia es la que se quería respetar. Al fin y al cabo, el protagonista de la serie es Javier (Quim Gutiérrez), un tipo con un negocio ruinoso y un egocentrismo bastante acusado al que, una noche, un alienígena le entrega los superpoderes del Guardián. Eso no va a convertirlo en mejor persona porque Javier va a seguir siendo el mismo caradura egoísta, pero con la capacidad de volar y un traje molón sin capa.

“La esencia del cómic es lo importante”, explica Sara Antuña, showrunner de El Vecino junto con Carlos de Pando: “Una cosa que hemos dicho muy a menudo, y en rodaje, es que estos cuatro personajes están intentando ser la mejor versión de sí mismos (…). Todos tienen que descubrir que no va a ser tan fácil. Es casi la marca de esta generación. Estás intentando todo el rato ser mejor, pero es muy difícil porque tienes un trabajo de mierda, estás en precario, porque estás compartiendo piso, porque todo es carísimo y dificilísimo. Es muy difícil estar a la altura de tus propios principios”.

Adrián Pino y Quim Gutiérrez. (Fuente: Netflix)

Junto a Javier, los otros tres personajes que se verán afectados por la aparición del Guardián son José Ramón (Adrián Pino), un opositor tímido y que sólo quiere estudiar en paz; Lola (Clara Lago), la novia de Javier, una periodista agobiada por conseguir la gran historia que la afiance en su trabajo; y Julia (Catalina Sopelana), la compañera de piso de José Ramón y de Lola. Todos se ven atascados en unas situaciones vitales que siguen siendo las que son aunque, de repente, aparezca un tipo vestido de rojo que puede volar, algo que ya estaba presente en la obra de García y Pérez. Javier sigue aprovechándose de la gente y no viendo más allá de su propio ombligo hasta con el medallón mágico de Guardián.

Lo más curioso de El vecino es la manera en la que se ha puesto en pie. De Pando y Antuña han ejercido como showrunners pero no han escrito los guiones; esa tarea se les encomendó a Miguel Esteban y Raúl Navarro, creadores de El fin de la comedia y guionistas también de, entre otras, Capítulo 0. “La idea era encontrar a unos guionistas que hicieran una propuesta distinta e interesante, que respetara el cómic en lo posible pero variándolo, que el cómic se publicó hace quince años. Tanto el guionista como el dibujante decían “hombre, ahora lo habríamos hecho diferente. Las chicas tendrían más peso”, explica Sara Antuña.

Buscaban un humor que no fuera el tradicional de una sitcom y los cuatro colaboraron en la puesta en pie de la serie desde el principio, aunque Antuñano y Carlos de Pando asumieron la labor de showrunners porque ya tenían una relación preexistente con Netflix: “nosotros supervisamos el guión desde el minuto uno con los guionistas, con los que tuvimos muy buena química trabajando. Y hemos estado en todo el proceso”.

Añade también que, aunque animaron a Esteban y Navarro a que hicieran suyo el material original, se han acabado respetando algunos aspectos claves de la obra de Santiago García y Pepo Pérez: “decidieron mantener cosas como el superhéroe desastre, el superhéroe costumbrista. Algunas líneas del cómic se verán en la serie, se respetan”.

Lo que sí se ha alterado es dónde arranca la historia. En las viñetas, José Ramón conoce a Javier/Titán cuando él ya lleva un tiempo “trabajando” como justiciero enmascarado; en la serie se ha optado por una historia de origen. También se ha optado por rodear a sus dos protagonistas de caras nuevas que no generen en el espectador una idea preconcebida de lo que van a ver y se ha puesto especial cuidado en la creación de los espacios por donde se mueven los personajes y en la selección de canciones que suenan en los capítulos, que resultan igualmente importantes.

Y sí que han tenido algunos referentes de otros títulos de superhéroes, muchos heredados del cómic y otros, ya muy clásicos del género, desde la codificación de colores (rojo para el héroe, verde para el villano) a la manera en la que vuela Guardián, más estilo Magneto, y cuyo traje sigue a rajatabla las enseñanzas de Edna Moda en Los Increíbles: nada de capas.

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