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‘Glow and Darkness’: por qué la serie de José Luis Moreno era un circo inexplicable

Rodaje de ‘Glow & Darkness’ en Marruecos. (Fuente: Dream Light)

El famoso ventrílocuo y productor José Luis Moreno ha saltado estos días a la palestra mediática con una noticia bomba: su detención acusado de estafa, alzamiento de bienes y blanqueo de capital. Todavía hay mucho por esclarecer en torno a la denominada operación Titella, que incluye fraude fiscal, organización criminal e impagos, así como establecer hasta qué punto estaba manchada la última producción de Moreno, Glow & Dakness.

El título en inglés (en español se traduce como Resplandor y tinieblas) se debe a que la serie se iba a rodar en ese idioma, con ambición de ser una superproducción de calado internacional. Para ello contaba con tres estrellas norteamericanas —Joan Collins (Dinastía), Jane Seymour (La doctor Quinn) y Dennise Richards (Starship Troopers)— como principal reclamo, un astronómico presupuesto —entre 260 y 280 millones de euros— y la vocación de llevar a la pantalla la historia de Francisco de Asís como nunca se había hecho, en nada menos que 45 episodios, aunque no era oro todo lo que relucía. Ni mucho menos.

Despilfarro sin precedentes y autoría cuestionable

Glow & Dakness era un sueño faraónico. El sueño de José Luis Moreno como productor —si además de sueño era otra cosa, está por probar— que inoculó en Alejandro Guillermo Roemmers, un rico heredero argentino que, a su vez, soñaba con ser escritor de prestigio y poeta. Se dice que Luis María Ansón les presentó con la promesa de que Moreno le podía llevar hasta el Nobel de Literatura. Era Roemmers quien estaba encaprichado con la figura de San Francisco de Asís, de modo que Moreno le convirtió en autor televisivo y este la financiaría con su fortuna. Un capricho que saldría caro.

Cuando la serie se presentó ante los medios en enero de 2020, se suponía que Alejandro Guillermo Roemmers era el creador, mientras que compartía la tarea de guion con José Luis Moreno y este, además, sería el director. Esto, en algún punto, cambió: en la web de Dreamlight International Productions, la productora que firma el proyecto, se acredita al argentino solamente como «idea original», mientras que Moreno es el guionista único. Al parecer, toda la financiación salía del bolsillo de Roemmers, quien llegó a invertir hasta 50 millones de euros en un proyecto que, por cierto, no tenía canal de emisión (luego llegaremos a ese punto). Según El Confidencial, la relación entre ambos se deterioró entre diciembre de 2020 y marzo de este año, debido a que José Luis Moreno no entregó, como se había acordado, los diez primeros episodios acordados, ni ninguno de ellos. De ahí podrían venir las desavenencias y el posterior cambio de créditos.

Otro dato muy llamativo es que José Luis Moreno sea el único director de la serie, especialmente de una tan colosal (lo común es que varios directores asuman diferentes episodios), máxime cuando no tiene apenas experiencia en proyectos de este tipo. Como director, ha firmado programas de entretenimiento y comedias de situación (Escenas de Matrimonio, ¡A ver si llego!, Parejología 3×2, entre otras), siendo Reinas su único proyecto similar. Y se trata de un drama histórico muy criticado y de dudosa calidad que emitió TVE en 2016.

Quizás para suplir esta carencia curricular, se contrató como director de fotografía a José Luis Alcaine, frecuente colaborador de Almodóvar en películas como La piel que habito o Volver. Esta decisión podría ser el motivo por el que el tráiler de Glow & Darkness, a pesar de todo, luce mucho menos cutre que Reinas y otros títulos del productor (aunque hay ciertas partes que sí nos hacen saltar las alarmas). No obstante, resulta curioso que en el tráiler no se incluye una sola línea de diálogo (hablan, pero la música está por encima), lo que nos ayudaría a atisbar si la dirección de actores, a cargo de Moreno, ha dado buen resultado.

José Luis Moreno en el rodaje de ‘Glow & Darkness’. (Fuente: Dream Light)

¿Producir sin canal es posible?

La mayoría de las series de ficción que vemos comienzan su producción cuando una cadena o plataforma da el visto bueno y, por tanto, se tiene la seguridad de que se hará cargo de los costes de producción. A veces, las productoras sí pagan de su bolsillo la parte previa al rodaje (idea, desarrollo, guiones, venta), aunque luego al colocarla recuperan esa inversión y otras veces se desarrolla con el canal ya involucrado.

Sea como sea, prácticamente ninguna producción arranca su rodaje sin tener atado quién (o quiénes) será el encargado de emitir, adquiriendo todos los derechos o, al menos, en una primera ventana. Hay casos de empresas, sobre todo si tienen mucho músculo, que producen por su cuenta, como podría ser The Mediapro Studio con unas pocas de sus ficciones. Por ejemplo, las temporadas 3 y 4 de Vis a vis estaban destinadas a emitirse en FOX España en primer pase, pero luego era Mediapro quien retenía los derechos y, por tanto, quien sacaba rendimiento del producto con la venta a otros países o plataformas de streaming. Pero sin ese primer acuerdo con FOX España, posiblemente, la serie no habría continuado.

Otro ejemplo en nuestro país al margen de las grandes cadenas sería el de La sala, una serie coproducida por Isla Audiovisual, Funwood Media y Can Can Producciones. Se trataba de un thriller de bajo coste cuya producción asumió la productora, pero que luego vendió a HBO España en streaming y a diferentes cadenas autonómicas en lineal. Aún así, insistimos que se trata de un caso aislado y que muy pocas veces suena la claqueta sin que haya un acuerdo cerrado con plataformas o canales. Menos aún, si hablamos de una serie de alto presupuesto como Glow and Darkness.

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45 episodios, nada menos

Que una empresa arranque la producción de una serie corta o no muy costosa sin tener cadena de destino sea poco habitual no quiere decir que nunca pasa. Un estudio grande podría asumir ese riesgo. También hay productoras que pagan de su bolsillo la filmación episodios pilotos, escenas o teasers con los que animar a sus futuros clientes a cerrar un acuerdo. Pero lo que es absolutamente inédito y delirante es la magnitud de la producción de José Luis Moreno que Dream Light iba a llevar a cabo por su cuenta. 45 episodios en total.

Cualquiera que sepa un mínimo de cómo funciona la industria de la ficción televisiva se dará cuenta de la burrada. Lo normal en un proyecto de esta índole sería encargar una temporada de entre 8 o 13 episodios y una vez producida y emitida, en función de su resultado, decidir si se realizan o no más entregas. Nadie, a nivel global, se mete de lleno en la grabación de 45 entregas con semejante presupuesto. No estamos hablando de un serial de sobremesa ni de una serie turca, pues se especula que cada entrega de Glow & Darkness podría costar unos 6 millones de euros, siendo una producción con estrellas internacionales, escenas con numerosa figuración y un rodaje de siete meses que, supuestamente, además de en España se iba a llevar a cabo en Italia, Francia, Marruecos y Egipto.

«Si algo sale mal será mi culpa, porque tenemos todos los medios», bromeaba Moreno en la presentación de la serie. Juzguen ustedes.

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