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‘It’s a sin’: la visión británica de la crisis del sida y su conexión con sus predecesoras - Fuera de Series
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‘It’s a sin’: la visión británica de la crisis del sida y su conexión con sus predecesoras

La última producción de Russell T. Davies, que podemos ver en HBO España, se ambienta en el Londres de los años ochenta

(Fuente: HBO España)

Tras acongojarnos y ponernos los pelos de punta en 2019 con Years and Years, Russell T. Davies, padre también de A Very English Scandal, Queer as Folk, Cucumber y Banana entre otras otras aplaudidas ficciones televisivas, ha regresado con It’s a sin. Se trata de una serie que podemos ver en HBO España y que cuenta la historia de tres jóvenes homosexuales en el Londres de los años ochenta, década en la que el VIH se convirtió en el principal enemigo de una comunidad LGTB que veía morir a sus miembros a una velocidad alarmante, sin apenas información ni medidas para combatirlo, y además era estigmatizada por ello.

A lo largo de sus cinco episodios, It’s a sin recorre la primera década de la pandemia del virus de inmunodeficiencia humana y acompaña a Ritchie (Olly Alexander), Roscoe (Omari Douglas) y Colin (Callum Scott Howells) en las diferentes etapas que vivió la comunidad homosexual tras su aparición, en 1981, desde los primeros momentos de incredulidad a los fallecimientos de amigos y compañeros, pasando por las protestas callejeras y la tardía reacción de los medios de comunicación.

La producción de Channel 4 es la última en sumarse a la lista de series y películas que nos han contado el impacto del VIH y el sida en la comunidad gay. Pero es la primera serie televisiva que lo hace desde Reino Unido, ya que hasta ahora había sido mayoritariamente la ficción norteamericana la encargada de ofrecer su visión sobre un virus que infectó personas en todo el mundo. Para ello, Davies ha recurrido a personajes que, como ha reconocido en una entrevista, están inspirados en personas que él mismo conoció en aquella época.

(Fuente: HBO España)

El creador también es consciente de la cantidad de precedentes audiovisuales con los que cuenta su historia, entre los que se encuentran sus propias creaciones: “Podría escribir un ensayo sobre cuánto de It’s a Sin está relacionado con otros trabajos y encontrar diferentes formas de contar las cosas que se han hecho antes, porque no quería repetir. También tenía cosas propias que decir que sentí que no me habían dicho”, comentó Davies.

Los prejuicios de una sociedad en la que las relaciones homosexuales habían dejado de ser delito una década antes, el peso de la moral católica a la hora de juzgar a los demás y a uno mismo o el negacionismo del sida dentro de la comunidad son algunos de los planteamientos que Russell desarrolla en su propuesta sobre el impacto del VIH en Gran Bretaña. Y aunque el resultado final es una historia intensa y dolorosa que nos permite conocer personajes auténticos que se escapan de los estereotipos y el espectador nunca tiene la sensación de haber visto ya lo que le están contando, It’s a sin está, inevitablemente, relacionada con algunas de sus predecesoras televisivas.

Cuando Ritchie llega a la universidad y observa con descaro a Ash (Nathaniel Curtis), las jóvenes que están sentadas detrás de él comentan la noticia que apareció en julio de 1981 en The New York Times y que hablaba del raro cáncer que se había encontrado en 41 homosexuales. Esa información era el punto de partida de The Normal Heart, la película de Ryan Murphy para HBO sobre el inicio de la crisis del VIH en la comunidad gay de Nueva York. No es el único momento de It’s a sin que nos recuerda a la historia de Ned Weeks (Mark Ruffalo) ya que poco después, cuando Colin acude al hospital a visitar a Henry (Neil Patrick Harris) el joven descubre con estupor que el desconocimiento sobre el virus provoca que nadie acerque a la cama de los enfermos la bandeja con su comida, algo que Weeks también vivió de la misma forma en un hospital neoyorquino.

(Fuente: HBO)

Por último Ritchie, en esa especie de número musical reivindicativo en el que recorre los locales de ambiente, desarrolla las diversas teorías sobre el origen del virus entre la incredulidad y el negacionismo. Un derroche de argumentos muy similar al que tenía que enfrentarse Mickey (Joe Mantello), el compañero de Weeks en la asociación y trabajador de salud pública en el ayuntamiento de la ciudad, que un día, harto de los prejuicios y leyendas, comentó a voces con el propio periodista.

Los tres protagonistas de It’s a sin son igual de relevantes para la historia, pero las circunstancias y la narrativa terminan otorgando a Ritchie un mayor protagonismo, especialmente en el último episodio. El joven intérprete, consciente de su estado, abre su corazón ante sus amigos y su madre. Y es entonces cuando descubrimos que bajo esa eterna sonrisa y ese espíritu jovial y bromista se encuentra un hombre que ha pasado por todos los estadios de aceptación de la infección y carga con la culpa de haber trasmitido el virus a otros sabiendo que tenía el VIH. Esto es algo que a los amantes de las series de televisión les recordará a Roy Cohn, el personaje de Al Pacino en Angels in América, la reconocida miniserie de HBO que se ambientaba a mediados de los ochenta.

En esa misma época transcurre GLOW, que en su segunda temporada introduce una trama que deja patente el miedo que producía el VIH y el tabú que suponía morirse de infecciones relacionadas con el sida. Sebastian Howard (Chris Lowell), el productor del espectáculo, recibe una llamada en la que le comunican que Florian (Alex Rich), su mayordomo y probable amante, ha fallecido de neumonía, aunque sabe que su muerte está relacionada con el sida. En It’s a sin, como los protagonistas critican y comentan en diversas ocasiones, los jóvenes se mueren de cáncer o, simplemente, se ponen enfermos, “se van a sus casas y no creo que volvamos a verlos”.

(Fuente: FX)

Otra de las producciones recientes que se ha ocupado de narrar los estragos que causó el VIH en el Estados Unidos del republicano Ronald Reagan es Pose, la producción de Ryan Murphy y Brian Falchuk sobre la comunidad LGTB afroamericana y latina de la época. Blanca (MJ Rodriguez), su protagonista, descubre en el primer episodio que está infectada con el VIH. Y mientras se lo oculta a sus amigos tiene que ver cómo estos pierden a sus novios o amantes por culpa del virus y lucha incansablemente porque mantengan relaciones sexuales seguras por miedo a que ellos también se infecten. En It’s a sin, aunque no es portadora del VIH, esta labor vigilante que trata de concienciar a sus compañeros del “palacio rosa” corresponde a Jill (Lydia West), quien además de cuidarlos en sus peores momentos hace todo lo posible por saber todo sobre el virus y es voluntaria en una asociación que ofrece asesoramiento y compañía a los enfermos.

En el año 2000, Showtime estrenó Queer as Folk, una adaptación de la producción británica creada por Russell T. Davies. En su segunda temporada uno de los protagonistas, Michael Novotny (Hal Sparks), se enamora de un profesor, Ben Bruckner (Robert Gant), pero cuando descubre que es VIH positivo lo deja. A pesar de que se empeña en encontrar otro hombre con el que compartir su vida, Novotny descubre que está enamorado de Ben y vuelve junto a él, a pesar de la desaprobación de su madre, Debbie. La relación se mantendrá a lo largo de las tres entregas restantes y sirve para desarrollar diversas tramas en torno al virus, como la muerte del hombre que contagió a Ben o la existencia de personas que llegan a valorar infectarse a propósito.

(Fuente: Showtime)

La historia de amor de Michael y Ben tiene un final más feliz que la de Ritchie y Donald. A pesar de que tratan de mantener precauciones en sus relaciones sexuales, el deseo de ambos termina siendo más fuerte que la razón y descartan utilizar preservativos. Ambos están muy enamorados, pero cuando Ritchie descubre en la espalda de Donald un sarcoma desaparece de su vida y no se vuelven a ver. Posteriormente el joven llega a plantearse que tal vez fue él quien le pudo trasmitir el virus y, a pesar de que no tiene noticias sobre ello, asume que habrá muerto.

Que la narrativa de It’s a sin se extienda a lo largo de una década también sirve para conectar la producción con series que se ambientan en los ochenta y las que lo hacen posteriormente. Porque aunque en los noventa, cuando termina, los tratamientos antirretrovirales estaban dando sus primeros pasos, la serie refleja con acierto cómo el miedo a lo desconocido y los guantes de los primeros momentos de la pandemia quedan atrás. Y las investigaciones que se llevaron a cabo durante la década permiten saber que el riesgo de infectarse está en fluidos como la sangre o que no hay ninguno cuando se reconforta a un enfermo dándole la mano.

‘It’s a sin’ está disponible en HBO España.

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