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Los 10 mejores episodios de ‘Cómo conocí a vuestra madre’ (y los 5 peores)

La sitcom clásica llega al catálogo de Star siete años después de su final

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(Fuente: CBS)

De un lustro para acá, el centro de las miradas en el terreno seriéfilo lo han ido acaparando las superproducciones seriadas que llevan el sello de alguna de las plataformas más populares como Netflix o Amazon, pero hace apenas cinco años, la cosa era bastante distinta. Las series que copaban el imaginario colectivo en España estaban protagonizadas por las grandes apuestas de las networks americanas como CSI, House o El Mentalista. En el terreno del humor ocurría lo mismo y las comedias de situación, ahora prácticamente en extinción, eran las reinas. Uno de los últimos paladines en nuestro país del fenómeno de las sitcoms, sin desbancar al omnipotente The Big Bang Theory, fue Cómo conocí a vuestra madre.

La serie original de CBS se emitió durante años ocupando las parrillas de distintas cadenas según la etapa en la que encendiéramos la televisión (FOX España, laSexta, Neox…). En 2014, su final se lanzaba en el prime time español prácticamente sincrónico a su estreno en EEUU justo antes de caer en un olvido colectivo que la ha convertido de facto en un vacío en nuestra memoria televisiva. A pesar de todo, y sin alcanzar a fenómenos como de The Office o Friends, la comedia goza en el resto del mundo de una salud nada desdeñable seis años después del final de su emisión. Cómo conocí a vuestra madre fue la décima serie más maratoneada en 2020 en Estados Unidos según el portal TVTime.

Quizá sea el momento de que en España nos pongamos manos a la obra y revisitemos esta sitcom magna, aprovechando que se incorpora al catálogo de Disney+ a través de Star el próximo 23 de febrero. Si no tienes tiempo para ver la serie completa, o bien solo te apetece ver sus mejores momentos, compartimos con vosotros, por orden cronológico, una lista de los 10 episodios que más nos gustan en Fuera de Series y de otros 5 que, quizás, te deberías plantear saltar.

LOS MEJORES

1×11 — ‘La limusina’

Quizás uno de los episodios más olvidados, pero no podemos resistirnos a su encanto. Ted planea una noche de Fin de Año perfecta con sus amigos alquilando una limusina para asistir a cinco fiestas en la misma jornada. Si tú te has agobiado con el planteamiento, es que tienes sentido común, no como Ted Mosby. Acaban todos desperdigados por Nueva York, yendo de allá para acá y recogiendo a un sociópata al que confunden con el mítico dj Moby solo por el hecho de ser calvo. A este episodio también tenemos que agradecer la introducción de uno de los secundarios recurrentes más hilarantes de la serie, el chófer Ranjit. Este es un auténtico clásico navideño que no se centra, como suele ser costumbre en los especiales, en la cena de Nochebuena, sino en la fiesta preferida de esas fechas para los que somos más paganos.

1×19 — ‘Mary, la asistente legal’

Las competiciones sobre quién “lleva mejor la soltería” son tan estúpidas como la situación en la que Ted acaba en este capítulo. Porque con tal de aparentar ser una persona sexualmente apetecible, Ted acepta ir acompañado por una prostituta a una entrega de premios en la que está su verdadero cuelgue romántico, Robin. Por supuesto, la meretriz no es tal y se trata simplemente de una compañera de Barney , quien lanza el ardid para testar el doble rasero del joven arquitecto. Al final, Ted queda en absoluto ridículo y Robin tiene una noche desastrosa con su pareja-cebo. Moraleja: mejor dejaos de artimañas y decidle directamente a vuestros crushes que os morís por sus huesos.

1×22 — ‘Vamos’

Ted hace la danza de la lluvia. Lo que pasará a continuación te sorprenderá (Fuente: CBS)

Todos nos hemos encomendado a Dioses, la naturaleza, el karma o el azar para que nos permitiesen coincidir con la persona que nos gusta en el momento exacto, como cuando rezas para que ni ella ni tú deis PCR positivo de cara al próximo fin de semana que es cuando conseguiste hacer la reserva en tu terraza preferida. Esto es similar a lo que pasa en Vamos, en el Ted que hace que llueva a mares para impedir que Robin salga de la ciudad por trabajo y puedan empezar una relación harto anticipada. Este cierre de la primera temporada debe ser uno de los ejemplos perfectos de cómo llevar a un clímax una comedia romántica, teniendo relevancia emocional sin caer en el sentimentalismo o la intrascendencia humorística pasada de rosca.

2×09 — ‘La apuesta’

El grupo se pispa de que algo raro ocurre cuando a Robin se le pone la cara blanca al proponerle “ir al centro comercial”. Entonces las desaforadas imaginaciones de lo integrantes del grupo se desatan en una apuesta por descubrir cuál es el motivo de dicho pavor. Barney, siguiendo con su tradición escatológica, defiende que el origen del trauma se encuentra en un supuesto video pornográfico ambientado en un centro comercial que grabó Robin de joven. El resultado es igual de bizarro que la cultura que ostenta la periodista canadiense: fue una estrella del pop adolescente en los noventa bajo el nombre de Robin Sparkles. Su temazo más conocido, Let’s Go to the Mall (“Vamos al centro comercial”). Todos se quedan ojipláticos y Marshall gana el derecho de asestarle cinco señores bofetones a Barney desde ese momento “a la eternidad”, ofreciéndonos la coartada perfecta para otros tantos episodios notables (y algunos lamentables, como veremos más adelante).

Según Robin, en Canada los 80 llegaron en los 90 (Fuente CBS)

2×15 — ‘El penique de la suerte’

Si nuestra relación con Barney es ambigua, oscilando entre el amor y el odio según el punto exacto de la trama en el que se encuentre, hay algo que no cambia nunca: la gracia que nos hace cuando las cosas le salen mal. Este es uno de los puntos fuertes de El penique de la suerte, en el que Barney se queda paralizado en el metro tras creerse capaz de correr la maratón de Nueva York. En el fondo, la historia del capítulo circula en torno a la comprensión por parte de Ted de que hay cosas que tiene que dejar marchar (la oportunidad de conseguir un trabajo en Chicago) y que no puede echarle la culpa a ninguno de sus amigos.

3×03 — ‘El triciclo’

Ver a estos adultos pasados de hormonas pegar un “gatillazo emocional” cada vez que están cerca de escalar una de las cimas de la masculinidad hegemónica no tiene precio. Y es que todo en este episodio gira en torno a la imposibilidad de consumar un ansiado trío por parte de Barney y Ted. El dúo dinámico nos acaba demostrando, una vez más, que son unos fantasmones de mucho cuidado y que mejor que se centren en ser felices en la vida que perseguir hazañas y trofeos nimios que solo valen para hacerte el durillo delante de tus amigos. La trama no nos deja ver al final si Ted consigue la hazaña, pero sí que si lo hace no es por su estrategia llena de clichés.

3×05 — ‘Cómo conocí al resto’

Solo ver a Ted creyéndose bohemio y llevando una horrorosa perilla (el final de los noventa nos dejó auténticas barbaridades en materia de estilismo facial) debería ser aliciente para ver este episodio en el que conocemos cómo se configuró un grupo tan atípico. Este capítulo es, además, cuna de uno de los chistes recurrentes más queridos de la serie, el de los famosos “bocadillos” que se comían de jóvenes y que, sospechosamente, necesitaban ser escondidos si llegaba algún adulto, necesitaban de spray para mitigar su olor y les hacían lanzar risotadas todo el tiempo. Sí, esa clase de bocadillos.

3×09 — ‘Día de acción de tortas’

Lo dicho; cuanto peor lo pasa Barney, mejor lo pasamos nosotros. Este es uno de los episodios construidos en torno al plan de Marshall de asestarle una bofetada que le debe por los eventos vistos en La apuesta. Y resulta una delicia ver como Marshall se relame anticipando el anunciado guantazo. Por si fuera poco, la narrativa gira en torno a cómo es posible reunir a un grupo resquebrajado por la ruptura de dos de sus miembros, lo que lo convierte en un capítulo edificante desde el punto de vista dramático. Aunque, bueno, el bofetón es la estrella.

(Fuente: CBS)

3×13 — ‘Diez sesiones’

Puede que Ted a veces sea un ñoñas, pero hay que decirlo: aquí lo bordó. Este capítulo es una obra maestra de cómo combinar comedia y melodrama, con un final que ofrecía un efecto catártico y liberador en la onda del mencionado Vamos. Ver este episodio es no parar de llorar al darte cuenta de que no tienes a nadie en tu vida con el empeño de sorprenderte con una encantadora cita de dos minutos en el escaso descanso que te deja el teletrabajo (sniff, sniff).

9×16 — ‘Cómo me conoció vuestra madre’

Sí, aunque a muchos no (n)os guste reconocerlo, incluso en la etapa final de la serie había algún episodio notable. Con este capítulo pasaba lo que imagino que sentirían los seguidores de El Secreto de Puente Viejo el día que les mostraron el promocionado secreto (espero que así fuera), que después de casi una década se llegaba al absoluto meollo que movía toda la serie, con el consiguiente chute de placer que daba ver muchas piezas encajadas. La reunión de Ted Mosby con la susodicha madre era mostrada a lo largo de 10 años a través de momentos clave en los que confluyeron ambos sin darse cuenta, viendo repasados alguno de los mejores momentos. No se puede negar tampoco que resultaba un episodio muy emotivo, con escenas tan preciosas como el momento en que Tracy canta La vie en rose en el balcón. A estas alturas de la broma ya estábamos todos tan prendados de la futura señora Mosby que apenas podíamos intuir la puñalada trapera que nos iban a meter unos episodios más adelante con esa reconciliación entre Robin y Ted.

LOS PEORES

2×16 — ‘Cosas’

Puede que alguno de los fans de Cómo conocí a vuestra madre tengan en bastante estima este episodio. Lo cierto es que, desde un punto de vista cómico, es hasta notable (Barney siendo partícipe de una obra de teatro alternativa con la sola motivación de aburrir a sus amigos tiene un gancho nada desdeñable). El problema viene desde un punto de vista narrativo: todo el episodio gira en torno a Ted consiguiendo que Robin se deshaga de sus perros porque le recuerdan a los chicos con los que estuvo ella. La trama le da razón a Ted y Robin acaba despachando a sus amigos peludos sin mayor repercusión. Cabe entender que, con todo, la sensibilidad de hace 15 años era distinta a la de hoy y algunos comportamientos de la serie no han envejecido bien, pero incluso para entonces que los animales eran seres sintientes, familiares en sí mismos y no solo “cosas” era de conocimiento común. Lo que ocurre en el episodio se siente similar a que tu pareja te pidiese que dejases de ver a tu abuela porque le recuerda a tus ex. Yo tendría claro de quién me desharía.

7×16 — ‘El apicultor en llamas’

Este episodio habrá quedado borrado de la mente de la mayoría de gente que seguimos la serie en su momento por una simple razón: es absolutamente insustancial. Resulta como una parodia mala de Cómo conocí a vuestra madre en sí misma, adolece de demasiado uso de un imaginario manual estético de la serie en la que cualquier cosa debe ser contada con saltos en el tiempo y le falta chispa para molestarse al menos en esconder que se trata de un episodio de relleno. La tensión dramática brilla por su ausencia en un capítulo en el que a Robin la acomplejan de manera gratuita y Barney acaba traumado de la manera más fácil y estúpida del mundo. Normal que sea el segundo episodio de la serie con la puntuación más baja en IMdB.

8×05 — ‘El otoño de las rupturas’

No se puede negar que el perro era una monada (Fuente: CBS)

Este episodio simplemente tenía la finalidad de establecer la coartada perfecta para el arco que ya estaban preparando para Ted Mosby, muy a nuestro pesar. Y es que muchos teníamos ya claro que Victoria era la mejor pareja que podía encontrar Ted y que la única razón que los iba a hacer separarse se llamaba: guionistas. El bofetón en esta ocasión nos lo llevamos nosotros mientras nos lo envolvían en un episodio que hablaba de otras rupturas del grupo como si el pelearse con tu pareja fuese una especie de ciclo inevitable o una ley natural. En fin, que todo mal. Paralelamente, vemos a Barney sumido en una de sus inexplicables crisis mientras decide convertir a un perro en su gancho para ligar, cosa que sería lógico si lo utiliza para pasearlo y atraer a gente con él, pero no, Barney se lleva al perro de fiesta con esmoquin y todo. En fin.

9×10 — ‘Papá y mamá’

Este capítulo profundizó en esa dolencia que aquejó la serie hacia su trama final: un exceso de surrealismo que confunde la imaginación con la suspensión total de la credibilidad. Para resumir, en algún momento les pareció gracioso a los guionistas plantear un sketch cuyo planteamiento se basaba en un jamaicano que hacía ala delta y caía encima de un calamar gigante varado en la playa. Ted acaba embarcado en una trama investigadora de poca monta de manera cansina. Si algún crédito se le puede dar es el de rescatar para el publico general a William Zabka unos cuantos años antes de que Cobra Kai le pusiese en boca de todos de nuevo.

9×14 — ‘Acción de tortas: Boficita en Bofetilandia’

Si el título ya no te daba pistas de que era mejor coger el mando y cambiar… no hay mucho más que hacer. El summum del reciclado humorístico para rellenar una temporada larga y tediosa, intentándolo camuflar con toda una serie de referencias, a cada cual más atrofiada, a películas de la cultura popular. A estas alturas de la serie, el chiste de la bofetada ya había perdido la gracia. Puede que conscientes de ello, los guionistas lo llenan de sketches incoherentes y febriles como el de Marshall siendo entrenado por un maestro karateka de 8 años.

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