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¿Quién es el verdadero protagonista de ‘The Umbrella Academy’?

Repasamos los mecanismos con los que la serie de Netflix consigue hablar sobre el concepto de la familia

(Fuente: Christos Kalohoridis/Netflix)

La serie creada por Jeremy Slater para Netflix, inspirada en el cómic homónimo de Gerard Way y Gabriel Bá, da algunas pistas falsas con su título. The Umbrella Academy nos invita a pensar, en un primer momento, que girará alrededor de una escuela y que hablará del crecimiento técnico y humano de sus alumnos. Sin embargo, después del flashback introductorio, la serie nos suelta en un momento en el que todo ese recorrido académico ya ha terminado, y lo que queda es el verdadero tema central de la producción: la familia.

Los exalumnos de la Umbrella Academy, también hermanastros, son siete si contamos al desaparecido y al muerto en combate. Con una cantidad de personajes así (porque siete personajes son muchos, aunque Vengadores: Infinity War opine lo contrario), no es tan fácil como parece hablar de la familia. Si el peso del relato o la atención del público recayese más en uno de ellos que en el resto, la historia podría pasar a hablar de Vanya, o de Klaus o de Five y su relación con el resto del clan; pero “la familia” dejaría de estar en el centro.

Y aquí es donde The Umbrella Academy se revela como, además de trepidante y divertidísima, bastante habilidosa. A lo largo de sus diez episodios, la serie hace malabares para que la experiencia del espectador pase constantemente por el filtro de todos sus personajes y no emplee demasiado tiempo en solo uno de ellos. Es decir, el mecanismo que The Umbrella Academy pone en marcha para articular su discurso sobre la familia es el punto de vista: no hay protagonista y, a la vez, todos lo son.

(Fuente: Christos Kalohoridis/Netflix)

Cuando una obra audiovisual quiere colocarnos en el punto de vista de un personaje concreto, suele utilizar planos subjetivos: la cámara se convierte en su mirada y vemos lo que el personaje ve (y, en teoría, sentimos lo que él o ella siente). Una variante es el plano subjetivo canónico en el que, además de la mirada del personaje, se nos muestra su cara para dejar claro que ese es nuestro compañero a través de la historia, quien nos dice qué hay que mirar, pensar o sentir. La propia serie se preocupa de hacernos saber con quién tenemos que empatizar o identificarnos.

Planos que no son subjetivos

The Umbrella Academy se esfuerza en evitar eso, para que sintamos que ningún personaje es más importante que otro y que todos son componentes de una entidad única: la familia. Por ejemplo, en el segundo episodio, Luther sale al pasillo en busca del origen de unos extraños sonidos (causados por Hazel y Cha-Cha) y lo que sigue a la imagen del personaje mirando no es un plano de lo que mira, sino una vista general que lo empequeñece frente a la inmensidad del corredor. Lo primero nos habría puesto en su piel; lo segundo nos deja claro que somos observadores externos de lo que le sucede.

Estos son dos mecanismos muy distintos, que producen efectos diferentes en el espectador: uno nos hace empatizar con la historia; el otro, pasearnos por ella. Más ejemplos: la revelación de la verdadera forma de Luther, algo que marca su relación con Allison. Cuando el ex Spaceboy se desgarra el jersey y su torso queda al descubierto, los hermanastros se miran intensamente; sin embargo, la serie decide no fijarse en sus caras y, por tanto, no buscar que empaticemos con sus emociones. En la escena, la cámara (y, con ella, nosotros) se balancea alrededor de las dos figuras porque no es una invitada, sino un testigo intruso.

Y otros que sí lo son

Además de subrayar que nadie es protagonista único de la historia, como he mencionado antes, la serie también recuerda a menudo que todos lo son a la vez. Los planos subjetivos canónicos aparecen en momentos de gran carga emocional para un personaje, como cuando Diego encuentra el cadáver de la detective Patch. Pero ocurre lo mismo con muchos de ellos: Klaus mirando la pastilla en el suelo en la secuencia de la rave, Luther descubriendo a Allison moribunda o Vanya observando el cuerpo sin vida de Leonard. La técnica es la misma para todos.

Además de los mencionados, hay muchos otros planos subjetivos, por supuesto, pero la mayoría de ellos corresponden a escenas de conversaciones en plano-contraplano, que son ya una convención insalvable en el audiovisual narrativo con la que la gran mayoría de producciones comerciales cuentan de base.

(Fuente: Netflix)

Es cierto que quizá Vanya, Klaus o Number Five tengan más minutos de peso en la serie, pero no hay ningún capítulo en el que cada uno de los hermanos no tenga al menos una secuencia que profundice en su historia. Oír los recuerdos de Vanya cuando al fin conecta con sus poderes en el penúltimo episodio podría ser una excepción a todo esto, pero no es que falten los flashbacks en las escenas de sus hermanos, precisamente. También se suman a esto las secuencias de montaje que se apoyan en la música para hacer una especie de recuento de los integrantes familiares, y que tengamos bien localizado a cada uno de ellos.

La historia de Gerard Way ha sabido encontar su espacio en la plataforma convirtiéndose, a la vez, en una gran propuesta de entretenimiento y en una obra con mucho espacio para el análisis. Es evidente que a The Umbrella Academy le importa mucho el mensaje que quiere transmitir, y el envoltorio que acompaña las aventuras de la peculiar familia Hargreeves casa perfectamente con eso. Aunque, al principio, todo partiera de una academia, los lazos que allí se forjaron son de otra pasta. Y, pese a que se derrumban con la vieja mansión, también dejan abierta la posibilidad de una vuelta atrás.

‘The Umbrella Academy’ está disponible en Netflix.

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