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Todos los episodios de ‘Love, Death & Robots’, de peor a mejor

Clasificamos los 18 capítulos de la antología animada de Tim Miller y David Fincher para Netflix

No es fácil elegir entre los 18 episodios de la antología. (Fuente: Netflix)

Por unas razones u otras, Love, Death & Robots está dando bastante que hablar estos días. De momento, sabemos que los episodios de la antología animada de Netflix no están ordenados en función de tu orientación sexual, como se rumoreó hace poco (aunque, de hecho, de las estrategias de la plataforma conocemos bien poco). Lo que sí tenemos claro es que entre los 18 capítulos que componen la producción de Tim Miller y David Fincher hay prácticamente de todo. Por eso, en Fuera de Series hemos querido contaros cuáles nos gustan más y cuáles menos.

En este ranking, ordenamos de peor a mejor las casi veinte cápsulas de Love, Death & Robots, ya sea porque nos han conquistado con la historia que cuentan o nos ha fascinado el estilo de su animación. También queremos saber qué piensan los lectores de esta rareza de Netflix: ¿Cuál es vuestra clasificación?

18. Metamorfosis (1×10)

(Fuente: Netflix)

Este relato de unos licántropos entre las tropas estadounidenses en el conflicto de Afganistán (que comenté más ampliamente en la crítica de la serie) es el peor corte de la antología. La introducción del elemento fantástico en el escenario real no aporta ningún comentario interesante a lo que, al final, se cierra como un cliché olvidable. Aquí, probablemente más que en ningún otro episodio, a Love, Death & Robots se le ve un poco el plumero: los autores son responsables de lo que dicen sus obras, lo pretendan o no, y presentar una guerra como algo molón no es la mejor de las ideas.

17. Más allá de Aquila (1×7)

(Fuente: Netflix)

El séptimo episodio es uno de los mayores “quiero y no puedo” de la serie. La historia presenta al capitán de una nave espacial que toma un rumbo incorrecto y acaba en el peor de los destinos. Aquí Love, Death & Robots deja ver una de sus grietas más dolorosas: asoma la cabeza el “valle inquietante” (el espacio, difícil de salvar, entre una animación hiperrealista y la realidad, que hace que el resultado sea MUY siniestro). Para una serie que acaba explorando las capacidades de representación con según qué materiales, poner toda la carne en el asador de la tecnología y descuidar el propósito de su relato (bastante chorra, por cierto) es un error fatal.

16. Mano amiga (1×11)

(Fuente: Netflix)

El undécimo es otro de los capítulos flojos que ofrece la serie. En él, una astronauta se queda varada en el espacio y debe entregarse a su instinto de supervivencia para sacarse las castañas del fuego, cueste lo que cueste. Aunque el relato se presta (la recreación de escenarios como esos da pie a muchas filigranas visuales), acaba quedando como una historia poco memorable, que parece existir únicamente para justificar el chascarrillo final.

15. Afortunados 13 (1×13)

(Fuente: Netflix)

La aeronave Afortunados 13, que ha perdido a dos tripulaciones enteras y que todos consideran gafada, es la única opción para los novatos que entran en el cuerpo de pilotos. La máquina, quizá, solo estaba esperando a la compañera de vuelo adecuada. Esa compañera es la protagonista de este episodio, que se aborda desde un tono parecido a Metamorfosis y, sin embargo, consigue desprender una identidad propia que lo hace más disfrutable. Aunque la animación es espectacular (siempre lo es, de hecho), el conjunto final no es de lo más reseñable de la antología.

14. Trajes (1×4)

(Fuente: Netflix)

Este es el primer episodio en el que empieza a notarse la fatiga de la serie. En algún lugar del interior de Estados Unidos, una comunidad de granjeros trata de hacer frente a la plaga que ataca su ganado. La plaga, en este caso, es una raza de insectos alienígenas; los granjeros, por su parte, van enfundados en mechas. Para estar entre los tres episodios más largos (con 17 minutos de duración), la trama resulta bastante conservadora.

13. La guerra secreta (1×18)

(Fuente: Netflix)

Una sección del Ejército Rojo sigue un rastro entre las montañas. El enemigo al que acosan, sin embargo, resulta ser una manada de demonios sedientos de sangre. El perseguidor se convierte, de repente, en perseguido. El último de los cortometrajes ofrece un planteamiento más refrescante para un relato algo trillado que lo sitúa, al menos, por encima de la media. La escena final y su vuelta de tuerca al uso épico de cierta música justifican atreverse con él.

12. Devorador de almas (1×5)

(Fuente: Netflix)

Un científico y un traductor, acompañados por un escuadrón de mercenarios, acaban dando de bruces con un demonio milenario con una fobia muy particular. Aunque no es el episodio más emocionante de la serie, su combinación de gore y humor va ganando enteros a medida que se va asentando. Además, aparecen muchos gatos (siento el spoiler). Y eso es maravilloso.

11. La testigo (1×3)

(Fuente: Netflix)

Este cortometraje muestra cómo una mujer presencia un asesinato desde su ventana y arranca una huida tan caótica que puede distorsionar incluso el tiempo. Su principal atractivo es su director, Alberto Mielgo, conocido por su trabajo reciente en Spiderman: Un nuevo universo. Aunque su trama es una de las que más se alejan del aparente propósito de la serie, solo por su espectacular animación merece el visionado.

10. Buena caza (1×8)

(Fuente: Netflix)

El hijo de un cazador de espíritus entabla una estrecha relación con una huli jing que, de la peor manera, acaba encontrando una razón para cazar humanos. Este es el episodio con el que Miller y Fincher se acercan más a la animación de herencia manga y a las narraciones místicas de corte nipón. Además de plantear una historia de venganza más que aceptable, el cambio de tercio en la estética de la serie (principalmente de modelado 3D) se agradece.

9. El vertedero (1×9)

(Fuente: Netflix)

Algo que le ocurre más de lo que nos gustaría a Love, Death & Robots es que una buena intención acaba cristalizando en un cortometraje más bien flojo; y este es un ejemplo de ello. El vertedero en el que se ambienta es el hogar de un anciano que no está dispuesto a que los urbanitas lo desalojen. Su reivindicación de un espacio digno para ciertos modos de vida que no encajan en la tendencia hegemónica termina salvando un envoltorio bastante pobre en ideas.

8. Historias alternativas (1×17)

(Fuente: Netflix)

Junto a Yogur al poder, este es uno de los episodios más divertidos de Love, Death & Robots. El capítulo presenta Multiversity, una popular app con la que visitar todas las derivaciones posibles de ciertos cambios en la línea temporal. El conejillo de indias, como no podía ser de otra forma, es un pequeño Adolf Hitler que es asesinado de las formas más estrafalarias. Es un gran ejemplo de cómo una animación modesta puede ser igualmente brillante si el concepto que hay detrás verdaderamente merece la pena.

7. Punto ciego (1×15)

(Fuente: Netflix)

Con este episodio, la serie da su particular aproximación al gran tropo de la ficción norteamericana del asalto y robo de un tren. Lo especial, en este caso, es que el guante blanco de los mangantes está fijado con tornillos. El tono desenfadado de este episodio completa un aire macarra que lo coloca como uno de los cortes más locos y desenfrenados de la antología.

6. Yogur al poder (1×6)

(Fuente: Netflix)

Esta es la experiencia más reducida de las que ofrecen Miller y Fincher. En un microcuento hilarante que no pasa de los seis minutos, Love, Death & Robots consigue un efecto que no abunda en la serie, precisamente: aunque es difícil justificar su presencia entre los seleccionados para la antología, acaba sintiéndose como uno de los imprescindibles. ¿Y la trama? El título lo dice todo. Tampoco hace falta mucho más.

5. La ventaja de Sonnie (1×1)

(Fuente: Netflix)

Solo por ser el primer episodio, La ventaja de Sonnie gana puntos. Se ambienta en un campeonato de gladiadores robot, que se adereza con la muerte y el amor (sexo, más bien) del título. Aunque vayáis a seguir un orden diferente con el resto de episodios, tomar contacto con uno tan provocador como este puede ser una buena elección. Si te interesa, ojo a lo que opina Valentina Morillo de él (y de otros con sexualizaciones parecidas) en su columna.

4. Tres robots (1×2)

(Fuente: Netflix)

Un simpático grupo de droides se pasea por una Tierra postapocalíptica, intentando comprender las peculiaridades de esa especie perdida llamada “humanos”. Es uno de los pocos episodios en los que la serie se suelta la melena y se entrega por completo al humor, pero menuda manera de hacerlo. Su aproximación a los robots (por lo que estamos aquí, al fin y al cabo) es una de las más atractivas de la serie.

3. Noche de criaturas marinas (1×12)

(Fuente: Netflix)

Dos salesmen se quedan tirados en una carretera en medio de ninguna parte. A medida que cae la noche, los personajes se van sumiendo en un estado de alucinación en el que lo ancestral conecta con el presente. Sin ser demasiado atrevido, es uno de los episodios con más posibilidades. Cuando por fin se zafa de la historia que parecía arrastrar y coquetea con algo más cercano a una experiencia sensorial, aparece el verdadero potencial de Love, Death & Robots.

2. La Edad de Hielo (1×16)

(Fuente: Netflix)

Una pareja que acaba de mudarse encuentra una civilización en miniatura dentro de un viejo congelador. ¿Lo interesante? Que él y ella son Topher Grace y Mary Elizabeth Winstead. En carne y hueso, nada de motion capture. Su fusión de la animación y la imagen real, dentro de un proyecto como este, convierte el episodio en algo más valioso que sí mismo. La mera decisión de incluir esto aquí plantea preguntas que elevan Love, Death & Robots como algo verdaderamente relevante para el medio: ¿Qué consideramos animación y qué no? ¿Hasta dónde se puede llegar para reconstruir un mundo solo con un ordenador?

1. Zima Blue (1×14)

(Fuente: Netflix)

Y, por fin, el ganador. Por encima de toda la sangre, el sexo explícito, el fotorrealismo y la fantasía, la serie de Miller y Fincher brilla especialmente cuando se pregunta qué significa todo esto con un estilo visual que dialoga con la historia. La conciencia (empaquetada entre circuitos o entre huesos y pellejo) trae consigo dilemas mucho más amplios y trascendentales que los que la serie había ido ofreciendo hasta llegar aquí. Zima Blue, el protagonista, es un robot cerca de ser humano (o un humano cerca de ser robot) que busca respuestas frente a la inmensidad del espacio. Por su amplitud de miras y su atrevimiento plástico, Zima Blue es el mejor episodio de la serie.

‘Love, Death & Robots’ se encuentra disponible bajo demanda en Netflix.

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