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Las obsesiones de ‘Westworld’ ya estaban en ‘Person of Interest’

La hipervigilancia, el control total de los ciudadanos y las mujeres poderosas son dos constantes en ambas series

Evan Rachel Wood (Dolores) y Amy Acker (Root). (Fuente: HBO/CBS)

En la ciencia ficción, como en cualquier otro género, hay siempre temas que se repiten constantemente, y que obsesionan a sus autores en determinadas épocas más que en otras. La hipervigilancia de gobiernos y empresas y que estas posean una cantidad ingente de datos de sus clientes son asuntos que interesan al género desde hace ya bastante tiempo, en especial cuando las grandes tecnológicas (tipo Google y Facebook) empezaron a ser omnipresentes en todos los aspectos de nuestra vida. Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, tuvo que declarar ante el comité del senado de Estados Unidos que investigaba la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

Westworld es la serie en emisión que más preocupada está por ese control total de la población a través de los datos que va dejando inadvertidamente al suscribirse a un nuevo servicio online, al pagar con el móvil o al subir a Instagram una foto de sus vacaciones. La recolección y análisis de esos datos por parte de una potente inteligencia artificial (o sistema, que lo llaman ellos) permite hacer predicciones del comportamiento de cada persona individualmente; lo que algunas compañías utilizan para sugerirte series que te pueden gustar, otras lo emplean para determinar si merece la pena venderte un seguro médico. Es la versión del futuro del destino.

Todo lo que hemos aprendido a lo largo de la tercera temporada sobre Serac, Incite y Rehoboam explora y expande esa idea, paralela a esa narrativa que constreñía a los anfitriones en los parques de Delos, pero no es la primera vez que Jonathan Nolan, cocreador de Westworld, construye toda una serie de televisión alrededor de ella. En algunos espectadores se ha hecho más o menos habitual bromear con que la serie de HBO es la sexta temporada de Person of interest que nunca tuvimos. O la décima, más bien.

Nolan creó aquella ficción, producida también por J.J. Abrams, para una cadena en abierto, CBS, en 2011. En su centro estaba una inteligencia artificial, la Máquina, que podía predecir cuándo iba a ocurrir un acto violento, ya fuera un atentado terrorista o de otro tipo, y avisaba a un equipo variopinto para que intentara evitarlo. Con el paso de las temporadas surgió otra inteligencia artificial, Samaritan, cuyos creadores pretendían que dirigiera los designios de la humanidad por sí misma. Buenísimas noticias, por supuesto.

Shaw y Root eran las mujeres de ‘Person of interest’ a las que no convenía enfadar. (Fuente: CBS)

Rehoboam (llamado así por un rey de Judea, hijo de Salomón) recuerda bastante a Samaritan (el buen samaritano, qué ironía) en ese propósito de controlar férreamente a la población mundial para imponer orden. Rehoboam no piensa por sí misma (todavía), pero su capacidad para fijar un destino inamovible es igualmente aterradora. También es cierto que ese destino es indiscutible solo si decidimos que no puede hacerse nada para cambiarlo, pero es tema para otro artículo (y para un episodio de Devs, que está tratando los mismos temas que la serie de HBO). Hasta los gráficos del sistema recuerdan a los de Samaritan.

El centro del poder de Incite, Serac y compañía es el punto de contacto más evidente entre ambas series porque permite adentrarse por los mismos territorios, pero Westworld y Person of interest comparten más cosas. Dolores (Evan Rachel Wood) y Maeve (Thandie Newton), por ejemplo, tuvieron dos estupendas maestras en el arte de demostrar que pueden sacarse las castañas del fuego ellas solitas en Root (Amy Acker) y Shaw (Sarah Shahi) y, de hecho, Dolores y Root son un poco más similares. Ambas creen en la libertad por encima de todo y tienen una relación muy cercana con esas máquinas “futurólogas”, aunque Root sea humana. Y pese a que algunas de sus capacidades están más desarrolladas en Maeve directamente como superpoderes.

Este quinto episodio de la tercera temporada, Genre, también ha dejado que entre en Westworld algo que se convirtió poco a poco en seña de identidad de su hermana pequeña de CBS: el humor autoconsciente. Maeve es quien más lo aporta, pero es en este capítulo en el que, por culpa de la droga que le inyectan a Caleb, vemos juegos estilísticos con diferentes géneros cinematográficos (una persecución en coche a los sones de la Cabalgata de las Valkirias de Wagner, por ejemplo). Las conversaciones de Maeve y Lee sobre las narrativas del parque podrían venir directamente de las simulaciones de la Máquina en If-then-else, el episodio más recordado de Person of interest.

Maeve, en la tercera temporada de ‘Westworld’. (Fuente: HBO)

Es cierto que en Westworld no hay creador atormentado por lo que ha hecho con sus creaciones (o ya no lo hay, porque Ford moría al final de la primera temporada), pero esa preocupación por la creencia en que el Big Data lo es todo y en la fe ciega en que la tecnología es la llave para salvar a la humanidad la atraviesa de la misma manera que coloreaba todas las peripecias de Harold Finch y sus secuaces. Y Dolores y Maeve son claras hijas de Root.

Además, a Nolan le encantan las persecuciones de coches con muchas explosiones causadas por gente disparando desde el techo de dichos coches, tanto en Westworld como en Person of interest.

La tercera temporada de ‘Westworld’ está disponible todos los lunes en HBO España.

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