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‘The Crown’ arrasa en una gala de los Globos de Oro 2020 previsible y poco emotiva

La conexión por videollamada con los nominados y ganadores restó emoción y nos dejó un poco fríos

Después de dos galas televisivas pandémicas podemos decir ya que tenemos otra razón para desear que la normalidad llegue a todos los rincones del mundo cuanto antes. Porque aunque Amy Poehler y Tina Fey pusieron todo de su parte para que la gala de la 78ª edición de los Globos de Oro fuese lo más entretenida y vistosa posible, la falta de colegas de profesión emocionados en el auditorio, de la astucia de los realizadores a la hora de enfocar rostros conocidos y de los discursos eternos llenos de sentimientos no hacen más que restarle emoción e interés a este tipo de celebraciones. Por mucha curiosidad que tengamos por ver las habitaciones de hotel y los salones de las estrellas de Hollywood.

La falta de emotividad se compensó, al menos para los que trasnochamos, con una gala ágil que no resultó previsible pero que cumplió con las apuestas de la mayoría y, sobre todo, dejó claro que las mamarrachadas son para las nominaciones y la lista final de galardonados es algo serio.

Primera sorpresa de la noche

El primer premiado de una categoría televisiva fue John Boyega, reconocido como mejor actor secundario en serie, miniserie o película para la televisión por su trabajo en Small Axe. Un premio que echaba por tierra las acusaciones de falta de diversidad de los premios y por el que pocos apostaban, ya que el gran favorito era Dan Levy (Schitt’s Creek).

Primer premio para ‘Schitt’s Creek’

Tras la cara de póker de Dan Levy con el premio a Boyega Catherine O’Hara se proclamó vencedora de la categoría de mejor actriz de comedia. Con un discurso más propio de su personaje que de ella misma, tuvo palabras de reconocimiento para todo el equipo y para su centenar de pelucas. Pero la presencia de su esposo junto a ella en el plano, más preocupado por el móvil que tenía en la mano que por la ganadora, fue una de las muchas muestras de que esta no iba a ser una gala cualquiera.  

Mark Ruffalo repite

Las particularidades de las ceremonias pandémicas siguieron quedando patentes cuando Mark Ruffalo resultó premiado por su trabajo en La innegable verdad, convirtiéndose en el actor estrella de las miniseries de 2020, ya que también fue reconocido por el mismo papel en los Emmy. En esta ocasión era su esposa la que aportaba el toque surrealista ayudando, o por lo menos intentándolo, al actor con su largo discurso.

Alegría por Emma Corrin

La primera muestra de que la noche podía ser completamente monárquica la dio el galardón a la mejor actriz de drama, que fue para Emma Corrin por su papel en The Crown. Y mientras la joven intérprete británica digería la victoria con gesto serio, Sarah Paulson y Olivia Colman, dos de sus contrincantes, eran la viva imagen de la alegría.

La gala en sí misma

La ausencia de la carpa de Schitt’s Creek, que tantos buenos momentos nos dio en los Emmy, hizo que a la ceremonia le faltase espontaneidad y alegría compartida. Todos ellos son grandes intérpretes y están acostumbrados a la carga dramática de sus personajes, pero es probable que la soledad del hogar y la frialdad de una conexión por videollamada sea la responsable de que los discursos estuviesen faltos de emotividad. En estos casos es cuando se echa de menos el (muchas veces) interminable camino hacia el escenario, acompañado de sus correspondientes aplausos.

La comedia desigual

Con Ted Lasso como la aspirante más fuerte y Schitt’s Creek como la innegable vencedora de los Emmys las apuestas estaban divididas y a la vista del resultado la Asociación de la Prensa Extranjera también. La primera logró el galardón a su actor principal Jason Sudeikis, que también consiguió el premio al estilismo más desenfadado con una sudadera blanca y un sorprendente mostacho. La segunda consiguió el premio a la mejor comedia y así todos contentos. ¿O no?

Sí, les gusta ‘The Crown’

Desde que se dieron a conocer las nominaciones los miembros de la asociación han visto como se juzgaba su capacidad para nominar una serie a partir de su campaña de marketing. Pero después de ver como premiaban a Josh O’Connor, Gillian Anderson y a The Crown en sus respectivas categorías dramáticas siento curiosidad por saber qué harían si les llevasen unos días a los escenarios británicos de la producción de Peter Morgan. Alguien que por cierto escogió uno de los lugares más feos y fríos, una especie de destartalada oficina con armarios horribles y una impresora de fondo, para agradecer el reconocimiento y lamentar que no podía celebrarlo con todo su equipo. Pero a quién le importan los escenarios desangelados cuando puedes ver, tanto aquí como en los dos anteriores, a una Olivia Colman de amplia sonrisa rebosante de felicidad, como si de una orgullosa madre se tratase.

El jaque mate con el que contábamos

Los galardones correspondientes a las series de televisión se cerraron con los premios a mejor actriz de miniserie y mejor producción del género. Y tal y como estaba previsto Gambito de dama y Anya Taylor Joy se alzaron con el reconocimiento en una categoría que, desde su discreto estreno y el apabullante fenómeno que generó, parecía difícil de disputar.

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