Fuera de Series Fuera de Series

Una voz para las series

Cuando C.J. y Jorge me dijeron que querían hacer una revista de series al principio me mostré un poco escéptico. ¿Sacar una revista, en 2014? Nada me parecía más fuera de su tiempo. Las publicaciones en papel están muriendo, y los blogs y podcast sobre series son innumerables, ¿de verdad tenía cabida una revista sobre […]

Cuando C.J. y Jorge me dijeron que querían hacer una revista de series al principio me mostré un poco escéptico. ¿Sacar una revista, en 2014? Nada me parecía más fuera de su tiempo. Las publicaciones en papel están muriendo, y los blogs y podcast sobre series son innumerables, ¿de verdad tenía cabida una revista sobre series en medio de este panorama? ¿No teníamos ya suficiente información sobre series? Pero si algo caracteriza a la familia Navas, por encima de su obstinación, es su habilidad para las ideas disruptivas. Son expertos en dar una vuelta de tuerca más a cada proyecto en el que se embarcan y eso, me generaba la suficiente confianza como para saber que al menos lo llevarían a cabo de forma innovadora y exigente.

Tras vencer ese primer handicap, lo siguiente que me preguntaba era: ¿son las series de televisión el contenido adecuado para una revista? ¿a quién le puede interesar leer sobre series? Pensando un poco me di cuenta de que, en esto de las series, todos empezamos desde muy niños. Cuando somos “esponjas”, las imágenes e historias que salen del televisor nos llenan de información el cerebro, modelan nuestros conocimientos, nuestra conciencia, nuestros gustos y nuestra pesonalidad.

Aún recuerdo mi infancia con series como MacGyver, El gran héroe americano o Dragon Ball. Con ellas aprendí lo que significaba no darse por vencido; que siempre existía una meta que conseguir; o que pensando podría solucionar la mayoría de los problemas. Más tarde, ya de adolescente, las series empezaron a depurar mi personalidad. Series como Alló Alló, La ley de Los Angeles o Los Simpson me han hecho la persona que soy hoy en día y me han ayudado a saber lo que me gustaba y lo que no, en qué tipo de gente podía confiar y en cual no, o qué tipo de persona quería ser cuando creciera. Star Trek y la ciencia-ficción me hicieron abrir mi mente a la diversidad, a entender que había cosas más allá de mi comprensión y qué diferente no necesariamente significaba peor. Más tarde, cuando me incorporé al mercado laboral, tuve que mudarme a Granada.

Allí, las circunstancias quisieron que empezara a trabajar en una plataforma de televisión de pago. Aún recuerdo el día que nos conectaron el descodificador y tuve acceso a cientos de canales con distintos contenidos. Noticias, deportes, documentales… Nada se adaptaba tanto a mis gustos y mis necesidades de ocio como las series de televisión. Mi chica y yo nos sentábamos juntos cada noche a ver series, a más de 300 km de nuestros amigos, de nuestras familias, en las frías noches de invierno granadinas, tras una jornada agotadora de trabajo para ver Enterprise, Frasier o Las Vegas.

En 2004, mi pareja y yo volvimos a Alicante pero nuestra rutina nocturna no cambió, cada noche nos sentábamos a ver alguna serie de televisión en Fox, Calle 13 o Sci-Fi. Eran los tiempos de CSI, Prison Break o Battlestar Galactica. Los títulos cambiaban, pero el formato seguía siendo el mismo, dos o tres capítulos cada noche que te hacían olvidar el estrés del trabajo o las tareas cotidianas. Ese año fue el boom del ADSL, ya era posible descargar cosas desde Internet y yo lo aproveché recuperando episodios de mis series clásicas favoritas. Aún guardo los DVDs con episodios de Cheers, Arrested Development, El Abogado o Padre de Familia. Era una forma distinta de ver las series, no teníamos que sufrir cortes interminables de anuncios y podíamos ver más de un episodio seguido de la misma serie si era lo que nos apetecía. Fue época de maratones de la Nueva Generación de Star Trek y de Buffy Cazavampiros. Seguíamos viendo algunas series por televisión, sobre todo las de nueva factura pero el paso que habíamos dado no tenía vuelta atrás. Acabamos de ver la segunda temporada de Boston Legal y sabíamos que en Estados Unidos estaba apunto de acabar la tercera. Esa fue mi primera serie descargada en versión original. Como no sabía que se podían descargar subtítulos, descargaba los guiones en PDF para entender aquellas frases que se nos habían escapado. Pronto descubrimos Wiki Subtitles y el mundo se abrió ante nosotros, comenzamos a seguir las series en versión original, al ritmo de emisión en su país de origen. Y por fin, a principios de 2008 sucedió algo que si bien, no cambiaría la forma en que veíamos las series mi chica y yo, si cambiaría los títulos que veríamos así como la cantidad y la calidad de las mismos.

Fruto de mi gusto por los podcasts y la eterna búsqueda de contenidos interesantes en ellos, descubrí un podcast sobre series. Sólo llevaban dos episodios y decidí darle una oportunidad porque se grababa muy cerca de donde vivo. Pero lo que más me llamó la atención, es que hablaban de lo que les gustaba, y porque les gustaba sabían de ello. Por ellos escuché hablar de The Shield y tras ver el piloto pensé “estos chicos saben lo que me gusta”. Con el tiempo llegue a conocerlos en persona y me di cuenta de que si algo te gusta, de que si te apasiona, al final terminas sabiendo de ello pero sobre todo, siempre quieres saber más. Así que cuando C.J. me preguntó hace unas semanas ¿que te gustaría leer en la Revista Fuera de Series? No supe responder, probablemente porque me daba miedo no estar a la altura de sus espectativas e ilusiones. Hoy, y tras haber escrito este texto, por fin tengo clara mi respuesta: lo que quiero es saber MÁS de las series.

Las series me han hecho crecer como persona y me han dado amigos como vosotros, así que creo que es justo que tengan un medio de difusión a su altura, que permita a las series hablar conmigo y con cualquier otra persona que quiera saber más de ellas. Pero no quiero que me hablen de cualquier manera, ni con la voz de cualquiera, quiero escucharlas a través de gente que pueda hablar por ellas con la misma pasión que conocimiento. Quiero que las series tengan un sitio del que se sientan orgullosas. Un lugar donde quieran aparecer porque saben que no sólo son respetadas sino admiradas y comprendidas. Quiero devolverles una pequeña parte de lo mucho que me han dado. Quiero que las series tengan voz y que me hablen a través de vuestra revista. Quiero que la revista Fuera de Series sea la voz de las series.

¡Suscríbete a la newsletter de Fuera de Series!

Date de alta gratis y recibe cada día el mejor contenido sobre series en tu correo electrónico

Subir